Maternarte en el camino.
Antes de traer a mi hija Alma a la tierra me estrellé constantemente con la misma lección y de hecho, en dos ocasiones estuve en actividades que implicaban darle unas palabras a mi mamá y mi respuesta siempre fue la misma: “gracias por enseñarme a no olvidarte de ti aún siendo madre.”
Hoy, comprendo estas palabras más que nunca y justo ayer repasaba un libro que mi terapeuta me viene mandando a leer hace mucho tiempo “Mujeres que corren con los lobos” donde se habla del peligro que se esconde en olvidarse de uno en la maternidad.
Por elección propia, decidí hacerme cargo de mi bebé completamente sola, gracias infinitas al Universo cuento con su papá y con los míos el 90% del día, pero aún así ser madre es una responsabilidad de la madre que nadie más puede cumplir, menos cuando estás lactando y tu bebé quiere estar pegado a ti todo el día… de hecho, mientras escribo, la tengo dormidita encima mío.
No me cabe duda que ser mamá es el trabajo más hermoso que he desarrollado en mi vida, pero existe una delgada línea entre los límites y saber hasta donde uno puede llegar. Más de una vez he peleado una batalla interna en la que quiero hacer todo por mi cuenta y no pedir ayuda de nada, pero me ha tocado pensar con sensatez y decidir si el desgastarme haciendo todo yo sola por orgullo me va a permitir entregarle a mi hija mi 100% o no.
Para mí, es una bebé de carne y hueso, pero para muchas y muchos puede ser un “bebé” en forma de proyecto, plan a futuro, inversión, trabajo, etc. todos tenemos bebés constantemente creciendo y de los cuales nos hacemos cargo. Antes de estar en este, el mejor proyecto de mi vida, me pasaba exactamente lo mismo con mis proyectos laborales, cada vez que intentaba buscar ayuda una parte de mi se negaba y se llenaba del orgullo de “yo puedo hacer todo” y al final lo que terminaba era dejando el proyecto en pausa o en el aire, y así hoy miro atrás y me doy cuenta que he dejado muchos proyectos por la mitad. Ahora comprendo que esto es algo que mi hija me vino a impulsar a sanar: no dejar las cosas a medias por orgullo de pedir ayuda en los momentos indicados.
Regresando nuevamente al comienzo a eso de “no olvidarme de mi siendo madre” ahora entiendo también que si yo no estoy bien mi hija no va a estar bien. Por más que una madre quiera darlo todo por su hijo parte de ese todo también es hacerse cargo de uno mismo. Tener un descanso de 20 minutos para sentarte a escribir, meditar o leer, darte de vez en cuando un baño largo y relajante, tener tiempo para almorzar, desayunar o cenar tranquilamente, salir de la casa a dar un paseo así sea en el carro, ver una serie o una película, arreglarte bonito para ti, compartir tiempo de calidad con tu pareja, todas estas cosas no solo te nutren a ti, sino que también nutren a tu bebé.
Y nuevamente… vuelvo a repetirlo, el bebé no necesariamente tiene que ser un mini ser humano. Cuando estamos sumergidos tan de cabeza en algo se nos tiende a nublar la vista porque esa se convierte en nuestra realidad. Ayer escuchaba una charla de Daniel Habif que decía que muchas veces solo necesitamos cambiar el punto de vista porque siempre estamos viendo todo desde nuestra misma perspectiva, y es cierto, hacer una pausa constructiva de vez en cuando ayuda a construir mucho más que trabajar permanentemente sin descanso. A veces lo que tu proyecto necesita es una distinta opinión, un consejo nuevo, un punto de vista distinto. A veces maternar necesita que te hagas cargo y puedas maternarte a ti. A veces todo lo que tu bebé necesita es que te acuerdes de ti.
Gracias a la vida este mensaje llegó a mi desde antes de traer a Alma a la tierra, de esta manera en los momentos que se me va nublando y perdiendo el camino puedo regresar a esas palabras que yo misma le regalé a mi mamá. Se espera mucho de nosotras siendo madres, pero tristemente quién más espera somos nosotras mismas, y así con todos los proyectos en la vida… no exigimos más de la cuenta, nos presionamos más de la cuenta, nos culpamos más de la cuenta y en toda esa carga es donde bloqueamos más nuestro potencial.
Por eso mi consejo seas madre o padre de un bebé físico o energético siempre será: no te olvides de ti en el camino,
no olvides felicitarte porque lo estás haciendo de maravilla,
no olvides dejar de presionarte porque bloqueas todo,
no olvides pedir ayuda cuando la necesites,
no olvides agradecer por lo que has logrado,
no olvides regresar a ti cuando sea necesario,
no olvides disfrutar del proceso y no solo del resultado,
no olvides maternarte a ti en el camino.
