El matrimonio.



El matrimonio no es la caminata por la iglesia vestida de blanco, ni las argollas que se van acercando para dar el sí a una decisión que supone ser de por vida.


El matrimonio no es la fiesta gigante, o el sueño cumplido de comprar una casa con vista al mar. 


El matrimonio no son los papeles, ni el compromiso de haber firmado un acuerdo enfrente de un sacerdote. 


El matrimonio no son los hijos, ni las apariencias de ser una pareja perfecta frente a la sociedad. 


El matrimonio no es una relación de varios años, ni los votos que se leen frente al altar. 


El matrimonio es un compromiso, pero más que un compromiso con el otro es un compromiso contigo. 


El matrimonio es un compromiso a levantarte todas las mañana eligiendo a la misma persona aunque a veces no te deje dormir con sus ronquidos. 


El matrimonio es comprender que a pesar de ser dos mentes, ahora se construye un cerebro en conjunto que piensa por dos, un equipo. 


El matrimonio es una muerte, porque al comprometerte a nuevas cosas, cosas antiguas también deben morir. 


El matrimonio es volver a nacer, porque ahora tu familia no son tus padres y tus hermanos, sino tu pareja y tus hijos. 


El matrimonio es una construcción que no es permanente porque ahora ese hogar va contigo donde quiera que vayas.


El matrimonio es renunciar a versiones antiguas para convertirse en nuevas versiones comprometidas con nuevos propósitos y nuevas prioridades. 


El matrimonio es encuerarse a diario y no precisamente para hacer el Amor, sino para lograr ser vulnerables y poder verse mutuamente realmente como son. 


El matrimonio no son los regalos, son los detalles.


El matrimonio no es un cuento de hadas, es poder asumir los conflictos sabiendo que tienes el poder de cambiar el cuento y confiar no solo en las hadas, sino en Dios para poder perdonar y transcender las peleas. 


El matrimonio no es hasta que la muerte los separe, porque la opción de separarse sigue presente cada día. Es más bien decidir y elegir todos los días si esa es la persona con quién quieres llegar hasta la muerte. 


El matrimonio no es atender a los hijos o salir a buscar el pan de cada día, sino una visión en conjunto de como se ve su plan de vida. 


El matrimonio no es mentirle a la cara al otro para no preocuparlo, sino más bien llorar mirándose a los ojos para encontrar una manera de sostenerse en conjunto. 


El matrimonio no es ir de fiesta, ni tener la vida social más movida, es poder llegar a casa y sentir que ahí se encuentra todo lo que necesitas. 


El matrimonio no es una constante competencia por quién lo haces mejor, sino aprender a felicitarse mutuamente porque cada quién está haciendo lo mejor que puede. 


El matrimonio no es un título que garantiza fidelidad, el matrimonio es ser fiel por elección porque tu pareja es tu prioridad.


El matrimonio no es tener alguien con quién compartir la cama, el matrimonio es el hogar y los cimientos para poder construir tus sueños. 


El matrimonio no es para salir a sentarse con los amigos a quejarse, es más bien una enciclopedia llena de grandes lecciones construidas en equipo para compartir. 


El matrimonio no es un lugar para reprimirse sino al contrario, el lugar dónde más libre y más real puedes ser. 


El matrimonio no es una lista extensa de sacrificios, sino una larga lista de logros en conjunto con que al leerla solo llenan la vida de orgullo al ver todo lo que se ha logrado recorrer. 


El matrimonio no va muriendo con los años, el matrimonio que viene de Dios va mostrando la presencia de Él con más fuerza a medida que va creciendo, expandiéndose y evolucionando.


El matrimonio no es un juramento es la iglesia, el matrimonio es un compromiso a diario con Dios en el que no se necesita ir a la iglesia para poder hacerlo testigo. 


El matrimonio es expandirse, evolucionar, crecer, conectarse, renacer, es un espiral en ascendente que en cada paso y en cada año solo va convirtiéndose en una versión más evolucionada, más elevada, más preparada, de cada integrante, de la pareja en conjunto, de la pareja con Dios, de la pareja con y en el Amor incondicional. 


El matrimonio es trascender.

Individual.

En conjunto.

En equipo de la mano de Dios.