🦋2024🦋
Querido 2024,
Más de una vez he sido esa persona que se ha despedido de un año con la frase “este no fue un año fácil” y la realidad es que ni este ni ninguno de los años anteriores ha sido fácil, pero la realidad paralela a esa es que ya yo no soy la misma persona.
Anteriormente, solía ver los finales de año como un hasta nunca, una despedida para siempre y un borrón y cuenta nueva, ahora todo cambió. En este momento de mi vida un final de año es un tiempo para honrar lo que ya pasó, pero sobre todo para recapitular todo lo aprendido. Cada año que pasa nos deja grandes lecciones, y como en un videojuego se va cumpliendo un nuevo nivel de nuestra vida. Así mismo, como en los videojuegos hay niveles que son más difíciles que otros, todos tienen sus retos, pero al final la recompensa de haberte divertido pasando cada nivel, hace que todo el videojuego de la vida valga la pena.
Con esta gran lección, acompañó el siguiente aprendizaje: lo importante nunca será la meta, sino el proceso que conlleva llegar a cumplirla. La vida no se trata de cuántos logros tenemos encima o de cuántas medallas llevamos en el cuello, ni siquiera de cuantos diplomas tenemos exhibidos en nuestra pared, la vida se trata de cuánto esfuerzo y diversión nos tomó llegar a esos logros, cuanta disciplina le pusimos a ganar esa medalla, y cuanta dedicación le invertimos a recibir ese diploma. Por eso este año para mí fue más de disfrutar la paz de lluvia en medio de la tormenta, de aislarme para reconectarme conmigo en los tiempos difíciles, de apreciar los momentos valiosos con mis seres queridos, de invertir en mi salud física, mental y espiritual, de retarme a cumplir cosas que veía imposibles, pero sobre todo de aprender a amar cada parte de mi, incluso mis errores, mis inseguridades y mis faltas.
Este año 2024 que hoy despido con honor, que abrazo, que llevo tatuadito en cada parte de mi, fue un año para verme frente a frente en el espejo, en mi espejo pero también en el espejo del otro. Fue un año para dejar de ver tanto hacia afuera y dedicarme a ver hacia adentro, incluso cuando pensaba que estaba viendo lo que pasaba en el otro, ahí también pude ver lo que estaba ocurriendo dentro de mi.
Sería muy cliché decir que este no ha sido un año fácil cuando es evidente que en todos los años ocurren adversidades y se atraviesan dificultades, es parte de la vida y querer hacernos a la idea de que hay años perfectos no dejaría espacio para la imperfección, y ahí es donde se encuentra la verdadera magia.
De las mayores y más grandes lecciones que me has dejado 2024, esa, la de comprender que en las adversidades se esconden grandiosos milagros. Milagros que nos renuevan, que nos transforman, que nos convierten en nuevas versiones de nosotros mismos. Adversidades que nutren, que expanden, que nos hacen crecer. Adversidades que duelen, sí eso no te lo voy a negar, pero que al final nos terminan mostrando que todo el camino ha valido la pena.
Aprender a amar las adversidades ciertamente no se trata de si nos gusta o no que ocurran cosas un poco negativas o dolorosas, se trata de aprender a encontrar la luz en la oscuridad. 2024, me has dejado una gran lección: en la profundidad de la luz siempre hay escondida una oscuridad y cuando esa oscuridad es revelada la luz solo se hace más fuerte, más potente y más capaz, porque ahora sabes lo que duele y agradeces por lo que ayuda a sanar. Aprender a transformar las situaciones y a convertirlas en algo distinto, a darle un giro inesperado a aquello que por momentos duele entender, una profunda transformación, así tal cual como pasar de oruga a mariposa.
La vida nunca será monótona, siempre existirán altos, bajos, retos, desafíos, personas, situaciones, enfermedades, discusiones, espejos, todo tipo de revoluciones que llegarán a sacudirnos y a sacarnos de nuestra zona de confort. Lo importante de la vida no es quedarse en el lamento, esperando vivir del recuerdo de lo que ya fue, sino aprender a entender que todo en la vida tiene un propósito, un para qué, algo que cada situación en particular viene a enseñarnos. Las adversidades de la vida vienen a ponernos frente a frente con algo que no estamos viendo, y hasta que no lo veamos, la realidad es que no nos dejaremos de estrellar.
Por eso, este año en la profundidad de mi luz descubrí una oscuridad muy fuerte, una oscuridad que me arrastró y me hizo pasarla muy mal en más de una ocasión, pero gracias a esas adversidades en mi vida descubrí mi más grande regalo: el valor de tenerme a mí, de confiar en mí, de escucharme a mí, de desarrollar mi intuición. Hay momentos en la vida en los que simplemente estamos pasándola tan mal que nada ni nadie nos puede ayudar más que nosotros mismos. Momentos en los que hagan lo que hagan o digan lo que digan nada ni nadie nos va a ayudar, nada ni nadie nos va a salvar, porque los únicos que podemos salvarnos somos nosotros mismos.
Este año comprendí que las adversidades no son castigos, ni tampoco cosas que me pasan a mí, sino que son situaciones que ocurren para mí, para mi más alto bien, para seguir poniéndome frente a frente con aspectos de mi ser que pensaba ya haber sanado, la realidad es que nunca terminamos de sanar porque ese es el proceso de vivir la vida, ir sanando paso a paso. No somos pecadores, ni tampoco nos iremos al infierno, todo en la vida ocurre de una manera perfecta, porque al final todo lo que ocurre en nuestra vida es nuestra propia creación. La vida consiste en la ley de causa y efecto, lo que damos, recibimos, lo que entregamos siempre regresa. Cuando los seres humanos entendamos esto podremos finalmente vivir en consciencia, en la consciencia de elegir todos los días cómo vivir nuestra vida, desde qué punto afrontarla, qué actitud tener, qué pensamientos multiplicar, qué acciones tomar, qué palabras decir, qué prácticas desarrollar, tenemos todo el poder de elegir cada día que cara ponerle a la vida. Así de mágico es este videojuego que llamamos vida.
Quiero finalizar entregándoles todas las lecciones que en este momento pueda recordar de mi 2024, se las entrego, se las regalo, se las comparto y ojalá pueda dia a día ir llenando esta lista con más y más aprendizajes que vaya recordando en el camino.
Nuevamente, gracias por estar aquí,
con Amor,
Tary🫀
Mis Lecciones del 2024:
- Aprendí que si me tengo a mí no necesito más nada, porque ya lo tengo todo y que si yo misma me entrego el Amor que necesito ahí estaré lista para compartirlo con los demás.
- Aprendí que nada es perfecto, porque si lo vemos perfecto es porque no es real.
- Aprendí que no podemos vivir esperando que alguien se haga cargo de nosotros si no nos hacemos cargo de nosotros mismos.
- Aprendí que las emociones vienen y van, pero lo importante es aprender a sentirlas y no callarlas, son como una visita de paso… eventualmente se van a ir.
- Aprendí que no somos salvadores de nadie, más que de nosotros mismos, ni siquiera de las personas que más amamos, incluso cuando más nos necesitan.
- Aprendí que la vida siempre será bonita, solo si la vemos bonita en nuestra mente, en la medida que dejemos de creer dejaremos de crear.
- Aprendí que mucho antes de llegar aquí, ya nuestra Alma tenía clara su misión en la Tierra, y de esa misma manera tenia claro con que otras Almas se iba a encontrar.
- Aprendí que los sistemas familiares tienen un orden y hay que respetarlo, todo aquello que se calla, se replica o se multiplica en ese mismo sistema familiar.
- Aprendí que no soy nada, pues no llevo etiquetas, no nací con ellas, todas las etiquetas que llevamos son creaciones de nuestro entorno o de nosotros mismos y siempre podemos eliminarlas.
- Aprendí que la vida es hermosa, incluso cuando nos está sacudiendo, porque ahí en esa sacudida es donde están ocurriendo todos los milagros.
- Aprendí que la vida es una constante elección, no estamos en ningún lugar por obligación, siempre tenemos espacio para volver a elegir.
- Aprendí que el control solo descontrola todo, entre más creamos tener el poder en nuestras manos, más lo entregamos.
- Aprendí que obligar a alguien a amarte a tu manera solo cancelará todo el potencial de su Amor, el verdadero potencial del Amor de pareja se encuentra en fluir.
- Aprendí que la mayor guerra que pelearás en esta vida siempre será contigo mismo.
- Aprendí que identificar tus inseguridades será el primer paso para sanarlas.
- Aprendí que el ego en muchas ocasiones puede tomar el control sobre ti y nublar la visión de tu Alma.
- Aprendí que el dolor puede ser adictivo, por lo tanto es necesario identificar los patrones que se están repitiendo para poder cortarlos de raíz.
- Aprendí que nuestro niño interior siempre hace ruido cuando necesita de nuestra atención y ser atendido.
- Aprendí que muchas veces un silencio vale más que mil palabras porque al final cada quién escucha lo que quiere escuchar, la vida consiste en perspectiva y percepción.
- Aprendí que es más difícil mirar hacia adentro que observar hacia afuera por eso muchas veces las personas prefieren criticar que auto-criticarse y auto-analizarse ellos mismos.
- Aprendí que todo es perfecto tal y como es… Este es el lugar correcto y el momento perfecto para estar.
- Aprendí que no todo en la vida es blanco o negro, también existe el gris y un millón de colores intermedios.
- Aprendí que el sol siempre vuelve a brillar por muy fuerte que parezca la tormenta, lo importante es aprender a descansar en medio de la lluvia.
- Aprendí que el secreto para multiplicar la abundancia es vivir en agradecimiento por lo que ya tenemos, así le estaremos enviando al Universo un mensaje de abundancia y no de escasez.
- Aprendí que la vida que vivimos a diario es una manifestación de aquello que pensamos, sentimos y decimos a diario, el primer paso es cuidar nuestras palabras.
- Aprendí que la parte más difícil de lograr una meta es el comienzo, una vez empiezas en el camino vas viendo cómo todo se va dando, no tengas miedo a empezar, tus sueños te están esperando.
- Aprendí que los planes de Dios son tan perfectos que mientras que tú estás distraído en el cómo, Él ya está trabajando el qué.
- Aprendí que las personas en tu entorno son un espejo de lo que cargas en tu interior, por eso por momentos en la vida dejamos de vibrar con personas que antes resonaban con nosotros.
- Aprendí que las expectativas solo nos llevan a decepcionarnos, entre menos esperemos más espacio tiene la vida para sorprendernos.
- Aprendí que hay sueños en la vida que llegan antes de tiempo, cuando pensamos no estar preparados, la vida nos puede sorprender demostrándonos que sí lo estamos.
Gracias 2024, me llevo lo más lindo de ti.🦋
