Si eres mujer necesitas leer esto.

Toda mi vida crecí pensando que ser mujer era sinónimo de ser débil. 

Con esta creencia tan pobre y vaga, crecí rechazando mi energía femenina.


Pensaba que si me parecía más a los hombres iba a ser tan fuerte como ellos, incluso más exitosa en todo lo que me propusiera en la vida, y hasta iba a evitar que ellos mismos me lastimaran. En este afán, me estaba perdiendo la grandiosa bendición de descubrir el poder tan grande que se esconde en una mujer. Pensaba que mostrar las emociones era sinónimo de fragilidad, que ser ama de casa era sinónimo a no hacer nada, que ser mamá era una obligación y que al convertirse en una… las mujeres perdíamos la libertad. Estaba llena de tantas creencias erradas, de las cuales no me culpo, es lo que nos enseñaron a todas generación tras generación. 


Esto no quiere decir que no haya crecido admirando a las mujeres de mi entorno, al contrario, siempre las he admirado más que a los hombres. El problema, es que no las admiraba por su poder creativo, sino por su fortaleza para sobrevivir a ser discriminadas, su fortaleza para aguantar, para seguir, para ser madres, para ser el corazón de los hogares. La diferencia, es que hoy entiendo que las mujeres no son solo el corazón de los hogares, las mujeres son el corazón y el portal del mundo… Ser mujer no es una obligación sino un grandioso privilegio, y aunque pensamos que el poder lo tienen los hombres, la realidad es que el poder lo tienen las mujeres en sus manos, o más claro aún, en su útero. 


Siempre había sido muy fácil para mí admirar muchas cosas de las mujeres, pero cuando se trataba de poner en práctica la energía conmigo, seguía estando todo bloqueado. Aunque siempre he sido una persona más de SER (energía femenina)  que de HACER (energía masculina), siempre me había costado permitirme vivir en esa energía sin juzgarme yo misma. Hoy entiendo que aunque habían muchos factores en juego para obtener esa creencia, la principal causa era el miedo y la desconfianza. El miedo a no ser suficiente y la desconfianza a ser lastimada al mostrarme vulnerable. 


La energía femenina tanto de las mujeres como de los hombres está conformada por lo siguiente: el Amor propio, la creatividad, la pasión, la autoexpresión, el poder interior y la intuición. Lo que nadie nos enseña es que tanto los hombres como las mujeres necesitamos la energía femenina y la energía masculina porque somos seres duales, y cuando nos enfocamos más en una que en la otra creamos un desbalance en nuestro sistema. Lógicamente, muchos hombres tienen más energía masculina, y muchas mujeres tienen mas energía femenina, no hay nada de malo con eso, siempre y cuando ninguna de las dos energías esté silenciada. La energía masculina por otra parte está conformada por lo siguiente: la acción, la fuerza, la supervivencia, la determinación, la disciplina, la lógica y la racionalidad. La energía femenina está centrada en el SER y la energía masculina en el HACER. La energía femenina es más irracional mientras que la energía masculina es más racional. 



Y entonces… ¿Qué pasa cuando una mujer está apagando y silenciando su energía femenina, así como yo estuve intentando hacerlo por mucho tiempo? Esta falencia se puede sostener por años, sin darnos cuenta de lo que está ocurriendo, pero siempre van apareciendo señales por otras partes. Un gran ejemplo visible que en mi caso ha sido una de mis grandiosas maestrías, son las relaciones. Al momento de relacionarme con los hombres, al tener yo mi energía femenina reprimida, lo único que estaba haciendo era mostrar una Tary Ann que yo no era. Me costaba muchísimo aceptar mis errores, mostrar mis emociones, ser real y honesta con lo que estaba sintiendo por la misma necesidad de esconderme detrás de un caparazón pensando que de esa manera no me iban a lastimar, cuando al final la única que se estaba lastimando era yo. Un ejemplo más profundo es la manera como esto ya estaba afectando mi cuerpo físico.


Los humanos tenemos varios cuerpos, no solo uno. El cuerpo físico es sólo uno de ellos, pero también tenemos un cuerpo emocional y un cuerpo espiritual, se dice que hay hasta 7 cuerpos, pero aquí solo vamos a hablar de estos tres. Quiero recalcar aquí, que todo aquello que reprimimos en nuestro cuerpo emocional se comienza a somatizar a través de nuestro cuerpo físico. Un día escuche que el cáncer es el último grito de auxilio del alma, y cuánta verdad se esconde en eso. Muchas personas reprimen sus emociones hasta tal punto que cuando quieren escucharlas ya se han somatizado de mil manera en su cuerpo físico por medio de enfermedades… y en algunos casos cuando quieren tomar acción ya es demasiado tarde. Cada parte del cuerpo trae consigo un mensaje, por ejemplo un tumor en la cabeza muestra un exceso de pensamientos reprimidos, la garganta es donde almacenamos las palabras, un cáncer de garganta probablemente se forma por todo aquello que no se expresó, en el colon se reprimen todas las emociones, un cáncer en el colon probablemente esté mostrando todas las emociones que se reprimieron, sobre todo la rabia. Ahora, hablemos del útero… El útero es el portal de creación de la mujer, el lugar donde no solo se le da vida a un humano sino también a toda la creación, proyectos, ideas, relaciones… En fin, es toda la energía femenina de una mujer escondida en el mismo lugar.


¿Qué pasa entonces cuando reprimimos la energía femenina? Se comienza a somatizar todo en el útero, y fue justo ahí donde me di cuenta que algo andaba mal con mi energía femenina, cuando me empezaron a doler los ovarios y fui a la ginecóloga y nos dimos cuenta que uno de mis ovarios estaba muy pequeño. 


Hace unos meses visité a mi ginecóloga y recibimos esta información, y aunque ella me dijo no pasa nada puedes tener hijos así con un solo ovario yo no me fui conforme de ese consultorio. Como siempre, empecé a profundizar en el tema y a buscar respuestas, y desde allí comenzó todo un viaje con mi energía femenina el cual yo no tenía planeado. Primero que todo quiero contarles algo, el lado derecho del cuerpo es la energía masculina, el lado izquierdo del cuerpo es la energía femenina. Cuando revisaron mis ovarios el que estaba pequeñito era el derecho, el masculino, claro… estaba cansado de tanto trabajar, pero irónicamente, el que me dolía era el izquierdo, el lado femenino, ese estaba cansado de ser reprimido e ignorado y estaba intentando llamar mi atención a como diera lugar.


¿Qué les digo de esto? No soy ni doctora, ni médica alternativa, ni nada relacionado, pero no hace falta ir muy lejos porque nuestro cuerpo HABLA y cuando aprendemos a conocernos profundamente empezamos a crear un diálogo con nuestro cuerpo donde él mismo nos va diciendo cuando algo anda mal. No necesitamos ir tanto hacia afuera, visitar doctores todo el tiempo, o estar tomando medicinas, cuando aprendemos a comunicarnos con nuestro cuerpo, aprendemos a entregarle lo que necesita cuando lo pide, observamos las señales, escuchamos atentamente y aprendemos su lenguaje. Vuelvo y repito… el cuerpo siempre HABLA. 


Y QUÉ viaje en el que me sumergió mi cuerpo… 


Por un dolorsito de ovarios me di cuenta de tantas cosas dentro de mi. Me di cuenta que mi desconexión con mi lado femenino iba más allá de no querer vestirme muy femenino. Mi desconexión venía de una creencia que yo me había comprado hace mucho tiempo, de hecho no solo yo sino muchas de las mujeres de mi linaje familiar… mi desconexión venía desde que estaba dentro del útero de mi mama. Cuando las mujeres vivimos en desconfianza por cualquier razón, eso no importa, nuestro útero deja de ser un lugar seguro para nuestros bebés. Se dice que el útero es como otro corazón, y que no solo vivimos en el útero de nuestra mamá, cargamos con información de nuestras abuelas, bisabuelas y generaciones pasadas, el útero tiene memoria. Si el útero es el portal por el cual todos llegamos a este mundo, imaginense toda la información de generaciones pasadas que cargamos con nosotros… no terminamos nunca. 


Ahora… me pregunto y te pregunto: ¿cuánta responsabilidad tiene la mujer en su útero escondida? 


Toda mi vida crecí pensando que ser mujer era sinónimo de ser débil, hoy me doy cuenta que ser mujer lo es TODO. 



Mujer,


Si estás teniendo algún tipo de problema con la salud de tu útero, llámese quistes, ovarios poliquísticos, problemas hormonales, tumores… lo que sea, te invito a preguntarte cómo está el balance entre tu energía femenina y tu energía masculina. 


Te invito a preguntarte si estás viviendo en un balance entre el SER y el HACER.

Te invito a preguntarte qué emociones estás almacenando en tu cuerpo.

Te invito a preguntarte como se ve la desconfianza para ti.

Te invito a preguntarte cómo fueron las relaciones de tu mamá, de tus abuelas, de tus ancestras, del linaje femenino de tu familia.

Te invito a preguntarte qué tan conectada te sientes con ser mujer.

Te invito a hacer preguntas para conectar con tu intuición, porque tu intuición siempre tiene las respuestas para todo.


Conecta con tu cuerpo, conecta con tus emociones, conecta contigo, conecta con la grandiosa mujer que eres, conecta con ese portal de creación que se esconde en tu interior. Explota tu creatividad al máximo, sea como sea, haciendo lo que sea, lo que te guste, lo que disfrutes… permítete SER. Hoy entiendo por qué en el 2019 hice un evento llamado “Mujer Tan Bella” siempre lo supe… la mujer es el portal a todo, porque sin las mujeres ninguno de nosotros estaría hoy aquí. Hoy entiendo que ser mamá no es un castigo, ni un sacrificio, ser mamá es la más grande bendición y creación. Crear una vida es para valientes y sostenerla por encima de la tuya ni se diga. Hoy más que nunca admiro a las mujeres, pero sobre todo me admiro a mi como mujer, porque por fin comprendí el valor que se esconde en ser un portal aquí en la tierra, el más hermoso y sutil portal de creación. No tengamos miedo a ser madres, al contrario, asumamos ese poder con orgullo, seamos madres de NOSOTRAS, de nuestra niña interior, de nuestra vida, de nuestros sueños, de nuestro proyectos, de nuestros hijos, de nuestros hogares, explotemos al máximo nuestro potencial. No nos dejemos apagar con la creencia de que somos débiles porque si hay alguien fuerte y poderoso en el mundo es una mujer.