La creación es tierra fértil esperando que plantes tus semillas.

El verdadero secreto de la creatividad es soltar el miedo y aprender a confiar. 


Todo en la vida es creación, la más perfecta creación. Nuestra vida de por sí es creación, el planeta donde vivimos es creación, y todo lo que lo conforma pues lógicamente, también. 


Nadie nos enseña la magia y el potencial que tenemos como la perfecta creación que somos, hasta el punto que nosotros somos co-creadores. Llegamos hasta aquí como obra de una creación, pero también con el poder para crear. Pensamos que las personas creativas son las que son apasionadas por el arte, pintan bonito o tienen ideas explosivamente creativas, pero se nos olvida ver las cosas desde una perspectiva más elevada y comprender que la creación se esconde en todo lo que nos conforma. Nos levantamos cada mañana para impulsar y explotar la creatividad en cada paso que damos, desde la rutina que armamos cada día, hasta las piezas de ropa que nos ponemos para vestirnos, o el desayuno que cocinamos para comer cada mañana. 


La creatividad y la creación están en todas partes. 


Pero… ¿Qué pasa cuando esa creación está acompañada de miedo? ¿Desde dónde y desde qué energía estamos creando? 


Es importante entender que para que una creación sea poderosa y explosiva debe venir acompañada de una intención igual de potente. Cuando creamos desde el miedo empezamos a obstruir la energía nosotros mismos, hasta el punto de perder la inspiración en el intento por miedo a salirnos de los estándares. Nos asusta marcar una diferencia o ir en una dirección distinta al montón de gente porque desde ese miedo nos han limitado a explotar nuestro máximo potencial. Las personas que se salen de los estándares los tildan de rebeldes, pero son aquellos los rebeldes los que construyen las mejores creaciones, sin límites, sin miedo, explotando todo su potencial. Vamos por el mundo plantando semillas en tierra fértil pero cuando se trata de ponerle más agua nos asusta hasta donde pueda crecer. 


Hoy, alistándome para dormir, pensaba en el secreto de la creatividad y llegué a esta conclusión, el mayor secreto de mi creatividad ha sido ese: ser rebelde. Ir en contra de la corriente… cuando todos dicen blanco, yo digo negro y asi sucesivamente. Hoy comprendo que esa “rebeldía” ha sido mi mayor potencial porque ahí donde aquellos solo ven miedo, yo veo tierra fértil. Como diseñadora de interiores, lo cual hoy en día muy poco practico, cada vez logro entender aún más cuál fue el propósito de estudiar esta carrera en mi vida: explotar mi creatividad al máximo, para aprender no solo a darle vida a los espacios, sino darle vida a absolutamente todo en mi vida. 


Me acuerdo que cuando trabajaba con mi mamá en su taller de ebanistería la acompañaba a sus citas con las clientas y había algo que me aburría mucho de esta experiencia: todo el mundo quería lo mismo. Los mismos colores, los mismos diseños, las mismas piezas, incluso muchas veces le decían “quiero el mueble como el de tal persona.” En mí, se encendía una chispa llena de rabia y frustración porque en un mundo lleno de infinitas posibilidades las persona decidían copiar al de al lado. Recuerdo que un día fuimos donde una clienta que no tenía ni un solo color en su casa, todo era blanco… estábamos restaurando unas sillas y yo hablaba muy poco, solo analizaba todo. Puesto que mis aportes eran agradables para ella, me dijo, “Tary, tú de qué color pintarías las sillas?” Como todo era blanco yo le dije, “negras” todavía me acuerdo de su cara, ATERRORIZADA, pero su confianza en mí fue un motivo suficiente para soltar el miedo y decidió tomar el riesgo. Solo hizo falta una persona rebelde para confiar y marcar una gran diferencia. Desde entonces así veo todo en mi vida… si yo cambio, todo cambia. Cuando yo muestro una manera distinta de hacer las cosas, una nueva perspectiva, millones de ventanas de ideas se comienzan a abrir, y para mi, así es como se cambia el mundo.  


Hoy en día, aplico esta teoría en todo los ámbitos de mi vida, especialmente en mis relaciones interpersonales… cuando yo hago las cosas de una manera distinta, los demás pueden ver que no morí en el intento y comienzan a experimentarlo. Esta “rebeldía” me ha costado relaciones, amistades, incluso ataques de personas de mi familia diciendo que ando metida en “brujería” pero me ha entregado la grandiosa satisfacción de hacer las cosas a mi manera y cambiar el mundo con mi granito de arena. Nunca me ha gustado ir con la corriente, ser una más del montón, o vivir desde el miedo preguntándome qué hubiera pasado si me hubiera atrevido. Me gusta correr el riesgo, porque eso que asusta es lo que uno realmente desea. 


Vuelvo y lo repito, la creatividad se esconde en todo lo que hacemos, y tú desde que energía quieres crear? ¿Desde el miedo o desde la rebeldía?  

¿No crees que vale la pena tomar los riesgos o prefieres quedarte con las dudas de lo que pudiste haber creado? 


Por momentos hace falta rebeldizarnos ante creencias, patrones e ideas que solo nos limitan a un pasado y no nos permiten crear un futuro lleno de colores y de vida.🌻