Días sin ganas de nada 101.
Hay días que van un poco más lento.
Días en los que uno se levanta sin ganas y sin energía.
El problema, no es ese, el problema es que nadie nos enseña que hay días en los que podemos no estar “bien.”
Bien dentro de lo que cabe, dentro de lo que nos enseñan, dentro de lo que nos acostumbran y nos acostumbramos a percibir como bien.
Hay días en los que sencillamente no queremos hacer nada.
No queremos mover el cuerpo, no queremos pararnos de la cama, no queremos sonreír, no queremos hablar.
Hay días en los que no queremos.
No queremos más nada que existir.
Y entonces…?
¿Qué hacemos en estos días?
¿Cómo nos levantamos?
¿Cómo nos movemos?
¿Cómo nos inspiramos?
¿Cómo cuidamos de nosotros mismos?
¿Cómo interactuamos con los demás?
Solo haré una pregunta: ¿Cómo hemos sobrevivido anteriormente a estos días?
Miremos un poquito al pasado y aprendamos de él.
Estudiemos y analicemos lo que nos ha funcionado y lo que no.
Para esto escribimos y vamos hacia adentro, para entender no solo lo que pasa sino más que nada a nosotros mismos.
Entender nuestra vida, lo que ocurre y lo que ha ocurrido, pero sobre todo, aprender de ese pasado que ya pasó. Que ya vivimos o quizás sobrevivimos.
En esos momentos donde no tenemos ganas de nada, no hay mejor consuelo que normalizar lo que está ocurriendo. Entender que estos días se presentan y se van a presentar y que solo es cuestión de una decisión sacarlo adelante.
Muchas personas lo pueden llamar disciplina, algo que yo apenas estoy aprendiendo a entender, pero para mí, siempre ha sido cuestión de inspiración.
Siempre hay algo en nuestra vida que nos inspira, que nos motiva, que nos impulsa, sea un proyecto, una persona, un viaje, una meta, y aunque todo eso suena muy emocionante qué pasa cuando todo eso no está? ¿Quién queda? ¿Qué queda?
TÚ.
Cuando el proyecto eres tú, cuando la persona eres tú, cuando el viaje eres tú, y cuando la meta eres tú, no necesitas más nada porque ya lo tienes todo.
Cuando te levantas por ti, te mueves por ti, te inspiras de ti, te cuidas por ti, lo que te mueve y lo que te impulsa serás tú mismo y más nada.
Ahí en ese momento lograrás entender que no te levantas cada mañana porque te toca, sino por el inmenso agradecimiento de estar vivo.
Entenderás que no mueves tu cuerpo para que sea el más bonito, sino para sentirte mejor interna y externamente.
Entenderás que la inspiración viene de los milagros que se presentan en tu vida cada día, como el simple hecho de estar vivo, el pajarito que canta en la ventana por la mañana, el sol entrando en tu habitación, la mariposa que aparece en tu ventana o el número angelical que ves en tu reloj.
Entenderás que meditar o sentarte un rato a escribir le aporta salud a tu mente, no a la de alguien más.
Entenderás que cada persona que se presenta en el camino de tu día desde que te levantas es la manifestación de lo que necesitabas vivir cada día.
Entenderás que el trabajo al que asistes o el que desarrollas solo es la gasolina para potencializar la vida de tus sueños, un recurso, una energía que te permite vivir como quieres, intercambiando esa energía por recursos materiales e incluso alimentos para tu salud.
Entenderás que la vida de por sí ya es abundante y por esto no necesitas abundancia externa para sentirte abundante en tu interior, porque ya tienes la vida, ya tienes todo, de ahí para adelante es tu decisión lo que decides hacer con eso.
No hace falta andar buscando respuestas a preguntas que nos podemos contestar nosotros mismos, siempre y cuando nos dediquemos a construir un diálogo interno estable y seguro. Entregarnos el espacio para entender qué está pasando internamente con nosotros puede ser la mejor manera de solucionar esa falta de ganas por hacer las cosas. Al entendernos, también podemos comprendernos, cuidarnos, entregarnos lo que necesitamos, así eso se vea diferente al resto de nuestros días.
No hay nada de malo en romper la rutina, construir y crear días que se vean distinto a los demás, muchas veces son más que necesarios.
No hay nada malo en normalizar las emociones como la rabia, la tristeza, la frustración, esas a la que solemos llamar “negativas” pero son igual de necesarias que todas las demas.
El otro dia escuchaba un podcast sobre las emociones donde dijeron “sin esas emociones quien seriamos, no estariamos completos” y cuanta verdad se esconde en eso. Cada emocion que nos conforma hace parte de nosotros y para poder hacer las pases con ellas es necesario validarlas, verlas, abrazarlas, escucharlas, entregarles lo que necesiten. Desde antes que saliera la segunda pelicula de Inside Out (Intensamente) ya esa era mi pelicula favorita, de hecho, para la segunda hice a toda mi familia ir a cine conmigo a verla y ninguno queria ir a verla sin mi. Es muy curiosa toda la sabiduria que se esconde en una pelicula de ninos y me llena de una inmensa felicidad saber que cada dia somos mas conscientes de algo que nadie nos ensena en el colegio, pero que conforma una gran porcion de nuestra vida: las emociones.
Hagamos de cuenta que nosotros somos un hotel, las emociones son los huespedes, y aunque algunos se quedan por mas tiempo que otros, todos son bienvenidos. Todas las emociones pagan su estadia, y ese pago son las lecciones que esas emociones nos dejan. Algunas vienen dispuestas a quedarse en la suite presidencial del hotel, porque son las que mas nos vienen a ensenar, otras solo reservan una habitacion estandar y su visita y su leccion es un poco mas corta y mas ligera, pero como en un hotel… todos los huéspedes son igual de importantes.
Todas nuestras emociones son importantes.
Todas nos traen informacion.
Todas nos construyen y nos conforman.
Todas hacen parte de un rompecabezas.
El resultado de ese rompecabezas: cada uno de nosotros.
Asi mismo somos nosotros una pieza fundamental en el rompecabezas del Universo. Aunque aparentemente seamos una pieza pequenita en un rompecabezas tan gigante, sin esa pequenita pieza el rompecabezas no estaria completo y le faltaria una pieza al resultado final.
Entonces hoy… aunque no tengas ganas, aunque no tengas energía, aunque no tengas motivación, aunque no tengas impulso, te invito a pensar qué pasaría con el rompecabezas del Universo sin esa piececita fundamental que eres tú?
Eres parte del orden divino de la creación, nunca dudes de tu potencial.
Ps: después de este escrito quiero tatuarme la pieza de un rompecabezas jajaja.
Gracias por estar aquí🫀
con Amor,
Tary🌻
