La vida, la muerte, la experiencia.

La vida misma se encarga de mostrarte los caminos y los lugares por recorrer. 


Cuando aprendemos a escuchar lo que dicta nuestro interior, comenzamos a escuchar la voz de nuestra alma… esa que siempre grita pero que muchos callan. 


Los seres humanos somos un infinito potencial en expansión y por expandirse. Somos el llamado de una misión y un propósito que aunque por momentos pueda ir cambiando y transformándose siempre se resume en lo mismo: vivir, SER, experimentar, experimentarnos. 


Antes de ser un cuerpo, los seres humanos somos un alma, y ayer leyendo un libro muy interesante comprendí que el alma de las personas nunca muere. El alma de todos los humanos es una pieza fundamental en la creación no solo del Universo, sino del cosmos completo, del macrocosmos que es Dios, la fuente y la energía del Amor. Esa fuente es infinita, no tienes límites, no tienes barreras, por lo cual nuestra alma siempre tendrá la libertad de co-crear su existencia con ese poder superior. ¿Cómo? Con nuestros pensamientos.


La caracteristica común entre las almas que no tienen un cuerpo terrenal y las almas que si lo tienen es que en ambas experiencias existen los pensamientos, tanto las alma encarnadas como las almas desencarnadas tienen la posibilidad de pensar y desde allí pueden manifestar todas las acciones de su vida. La mayor diferencia entre un alma encarnada y un alma desencarnada es que para el alma desencarnada no existe ni el tiempo ni el espacio, todo ocurre al mismo tiempo, esas almas pueden estar en cualquier lugar en cuestión de segundos solo con pensar en ello, y a razón de esto son mucho más conscientes de sus pensamientos cuando no están en la tierra. Puesto que para las almas encarnadas si existe el tiempo y el espacio por la perspectiva desde la que están viendo la vida (en un cuerpo terrenal) los pensamiento pueden tomar horas, días, semanas, meses o hasta años en manifestarse, pero al final toda creación en su experiencia es una manifestación de los pensamientos del alma que se esconde en ese cuerpo.


Cuando decidí empezar a hablar, a estudiar y a escuchar el llamado de todos estos temas sabía que el alma tenía una tarea fundamental en el desarrollo del ser humano, pero hoy después de tres años indagando en la ciencia del ser integral: mente, alma y cuerpo, me doy cuenta que el alma lo es TODO. El alma tiene un papel fundamental en el desarrollo de nuestra experiencia por el simple hecho de que antes de ser un cuerpo ya éramos un alma, y al momento de dejar de ser un cuerpo, volveremos a ser solo un alma.