El Amor que me merezco.
Entregar Amor es cierta cosa, tiene su magia y su poder.
Cuando entregamos Amor a los demás, nos entregamos Amor a nosotros mismos, porque entre los demás y nosotros no existe separación, la única separación es la individualidad… lo que llamamos alma y espíritu. Pensamos que estamos realmente separados de los demás porque los podemos ver frente a nosotros, pero al final todos somos un espejo, el otro es quién te muestra tu reflejo.
En fin… entregar tiene mucha magia, pero qué hay de recibir, y no me refiero a recibir como aceptar de vuelta algo como forma de pago por lo que das.
Justamente, hablo del recibir que viene de aceptar, de permitirte recibir lo que mereces… lo que anhelas… lo que sueñas.
Por momentos cuesta mucho menos entregar a los demás que a nosotros mismos. Aceptar lo que merecemos y sentirnos merecedores de ello…
Quizás, nos sentimos un poco culpables por recibir, queremos vivir en el papel de salvador, intentando darle a los demás aquello que ni siquiera nos entregamos a nosotros mismos.
No hay nada de malo en eso. Ciertamente todo el mundo tiene el poder para decidir por sí mismo qué es “bueno” y qué es “malo” en su vida.
También es decisión de cada persona la cantidad de Amor que está dispuesto a entregarse a sí mismo, aunque a muchos nos cueste entender que nos merecemos todo.
Hoy, aprendí con mi psicóloga que no somos nosotros quienes nos acostumbramos a nuestro sufrimiento, en realidad es nuestro cuerpo y nuestra mente quien se acostumbra a vivir en ese estado. Nos volvemos adictos a sentir las sensaciones en el cuerpo y tener los pensamientos presentes en la mente.
Nos volvemos adictos a lo que pensamos (emoción) y a lo que sentimos (sentimiento) y por ende… eso es lo que manifestamos en nuestra realidad.
¿Y qué tal si logramos descrear nuestros patrones antiguos y crear nuevas maneras de vivir?
¿Qué tal si aprendemos a amarnos de la manera como queremos que nos amen?
¿Qué tal si aprendemos a amar la vida que tenemos más que la que queremos?
¿Qué tal si empezamos a crear el camino hacia la vida de nuestros sueños en vez de vivir soñándola?
Se vale soñar, pero también se vale convertir esos sueños en nuestra realidad.
Y es justamente así como lo creamos, en nuestra realidad, viviendo la vida de nuestros sueños con lo que tenemos para así poder crear la vida de nuestros sueños con lo que anhelamos.
No es más que estar en paz con tu presente.
Aprender del pasado.
Visionar un futuro con la paciencia para esperar que ocurra mientras trabajas por el.
CONFIAR…
No es mas que tener claro lo que mereces y confiar en que el Universo tiene justamente eso disponible para ti.
¿Dónde encuentro las respuestas? ¿El camino?
¿Cómo llego a ese estado?
El camino siempre es hacia adentro.
Lo veo de esta manera: nuestro interior es como un mapa… una guía para los pasos que intuitivamente puedes ir tomando en tu vida.
No es lo que debes hacer… es la información adecuada que va llegando a ti para mostrarte lo que puedes hacer, pero tu siempre tienes la oportunidad de elegir qué hacer con esa información.
Son potenciales de posibilidades que se van presentando en tu vida y tu vas decidiendo cuáles tomar y cuales dejar ir.
Entre más te dispongas a escuchar tu intuición, más información podrás recibir.
Esta etapa de mi vida se llama: cambio de pensamiento, un renacimiento… más que de mi, de mi manera de pensar y de sentir.
Si llegaste hasta aquí… te regalo estos mensajes celestiales:
Julio 22: Día de Maria Magdalena
Luna Llena en Capricornio: energía femenina.
#31 Mensaje de tus Ángeles:
Ahora mismo, los santos y los maestros trabajan estrechamente con tus oraciones e intenciones. Has de saber que están haciendo todo lo posible para ayudarte.
Mensaje de tu Diosa:
1) Virgen Maria:
¿Has dejado de creer en los milagros?
No hace falta que nadie te rescate, te ame y te saque de donde estás.
Eres la persona que has estado esperando.
Lo que te está reservado llegará en el divino y oportuno momento.
Recuerda esto siempre.
2) Artemisa:
El Amor, el éxito y las oportunidades, que son auténticamente tuyas, no van a escapar.
Concentrate en aquello que puedas expandir.
