Lo que resistes, persiste.

Se esconde un gran secreto en cómo vemos la vida, porque es desde ese lugar dónde comenzamos a entenderla. Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian. Quizás pensamos que vemos la vida de la misma manera desde el día en que nacimos, por la manera en cómo crecimos o quizás por la influencia de las personas que nos rodean o por los mismo patrones y costumbres que cargamos del pasado, de nuestros ancestros y nuestro linaje familiar… pero nuestra perspectiva ante la vida SIEMPRE puede cambiar, de hecho, algo siempre está cambiando. No estamos aferrados a pensar de una manera, cada día es una grandiosa oportunidad para aprender algo nuevo, al final, hoy estamos aquí y mañana no sabemos dónde estaremos, asi mismo no estamos amarrados a nada en esta vida terrenal.  

Hoy, recibí un mensaje de una persona muy especial en la que me decía que prefería ver la vida desde afuera hacia adentro porque ahí dentro se escondían muchas oscuridades a las cuales no se quería enfrentar porque distorsionaban su realidad. Para esa persona era mucho más fácil silenciar todo lo que había dentro, que sentarse a escucharlo. Era mucho más fácil encontrar cómo comportarse que analizar sus comportamientos. 

Mi primera reacción fue pensar, qué descabellado pensamiento, si ahí dentro es dónde podemos encontrar las respuestas a aquello que no está funcionando afuera, pero desde un lugar compasivo intenté ponerme en el lente del otro y analizar bien la situación antes de juzgar. Esta persona indudablemente sufre de ansiedad, algo que en realidad todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado, aunque a muchos la mente nos juegue distintas batallas, esas de la que cada día nos hacemos mas conscientes en nuestra educación. Para mi, mi mayor intención es estar al servicio de las personas y para poder ayudarlas pues necesito entenderlas, empatizar, comprender… ponerme en su lugar. Esta vez estaba logrando entender que para todo el mundo no es tan ligero indagar en esos lugares oscuros que yo permanentemente ando queriendo descubrir.

Esta vez… lo vi desde sus ojos y dije, hay cierta razón en lo que dice, es bastante incómodo enfrentarnos a nuestro lugares oscuros y más cuando hay muchos que aún no conocemos. Yo, en lo personal, en este momento de mi vida, me he logrado conocer a unas profundidades increíbles y agradezco y honro ese proceso, pero qué pasa con esas personas que nunca han entrado en ese túnel? Me acuerdo justo ahora escribiendo, de una persona que un día me dijo: “Tary, tu recomiendas escribir, pero a mi escribir no me funciona, siento que después de escribir me siento peor.” Ese comentario, nunca ha salido de mi mente y creo que al juntar estos dos mensajes que hoy comparto encuentro toda la similitud… entrar en la oscuridad INCOMODA, por eso lo evadimos tanto… o dime si te parece muy divertido y cero riesgoso entrar en una cueva donde no tienes ni idea qué vas a encontrar?

Eso… una cueva. Somos una cueva en nuestra interior, hagamos de cuenta que somos esas cuevas que exploran para encontrar información sobre nuestros ancestros. Esas en las que no sabes si te va a salir un animal feroz y te va a comer, si te vas a hundir en una piscina de agua, si se va a derrumbar mientras estás ahí dentro, no tienes ni idea todo lo que puede pasar al entrar ahí, pero irónicamente hay personas que le encuentran una magia a todo este proceso y lo convierten en su pasión, entran en busca de información con tal de saber sobre nuestro pasado y utilizar esa información par algo.

Ahora pensemos… cuán mágico puede ser encontrar no solo lo que se esconde en nuestra oscuridad, sino en ello encontrar respuestas a preguntas que nos llevamos haciendo por años, heridas que aún se pueden sanar del pasado, soluciones a conflictos en el presente tanto en la relación con nosotros mismos como con los demás, talentos y dones que ni sabíamos que teníamos, la fortaleza para aprender a manejar situaciones similares de diferentes maneras… uff infinidades de cosas podemos encontrar, pero es una experiencia que nos estamos perdiendo porque nos llena de un intenso miedo solo pensar en entrar ahí y pasar todos los desastres que nos conducirán a la luz. 

Quiero decirte algo muy importante hoy, las adversidades de la vida se presentan cuando tenemos un intenso miedo de enfrentarnos a esa luz y más que todo a esta oscuridad por nuestra propia cuenta. Todo aquello que no queremos ver, se nos pone enfrente para que lo veamos, pero sobretodo para que podamos aprender. Vinimos a vivir esta experiencia terrenal justamente a eso, a ganar experiencia, a cumplir un propósito, a evolucionar, a crecer como seres humanos cada día. Nada nos pasa a nosotros, todo ocurre para nosotros, para nuestro más alto bien, para la evolución de nuestro SER y como elección de nuestra Alma. 

Te digo algo, tu Alma vino aquí con grandiosos propósitos y cada adversidad que se presenta en el camino te está entregando una valiosa información para que expandas tu sabiduría, todas las veces que nos sumergimos en el “por qué a mi” nos enfrentamos nuevamente a decirle a la vida: “no he aprendido, mándamelo de nuevo a ver si aprendo” y así mismo la vida te sigue estrellando una y mil veces más con la misma piedra. Cuando evitamos enfrentar nuestro dolor… no lo estamos sanando, evidentemente lo estamos silenciando. Eso es como ver una película en mute, no la estás escuchando pero la película sigue corriendo. El miedo a enfrentar nuestro dolor crea más dolor que el mismo dolor. Y créeme que una vez lo enfrentes todo va a ser muchísimo mas ligero de lo que piensas, porque lo mas complicado siempre es empezar. 


¿Qué tal si te digo que una vez pases lo peor de la cueva: las tormentas, los sustos, los fantasmas, la tristeza, el dolor… TODO… después de eso vas a encontrar una mina de oro, el atardecer más lindo de tu vida, un arcoíris gigante, una infinidad de mariposas, un mar lleno de vida, tu música favorita de fondo y todas las personas que amas reunidas en el mismo lugar? ¿Te atreverías a cruzar o no? 

¿Qué tal si te digo que entre mas enfrentes y aprendas más ligero se te va a hacer estar preparado por si la situación se vuelve a presentar? 

¿Que tal si te digo que la vida es un espiral en ascendente y que cada experiencia te deja una lección para que en la siguiente ocasión la apliques? 

¿Qué tal si te digo que la experiencia es lo que hace al verdadero maestro?

¿Que tal si te digo que todo lo que ocurre en tu vida es la creación de tu Alma y entre más te instruyes en el tema más preparado vas a estar para crear la vida de tus sueños? 


La incomodidad acomoda todo, eso sí te lo puedo decir. 

La oscuridad es un potencial para que la luz brille más fuerte, eso si te lo puedo decir.

El nivel de tu dolor también es el nivel de gozo que está disponible para ti.

No viniste a este mundo a sufrir, viniste a este mundo a aprender.

Todo pasa… porque nada es permanente y cada experiencia en tu vida es una auténtica elección de tu Alma, aunque tu mente y tu corazón por momentos no lo puedan comprender… al final algún día lo comprenderán. 


Nuevamente te digo… las cosas no te pasan a ti, sino para ti. 


El mundo es un infinito potencial de posibilidades y TÚ eres el co-creador de tu Universo. Cuando confías en la incomodidad, confías que al incomodarte todo se puede acomodar. 

Te digo algo: si sientes tanto dolor al intentar entrar en tu cueva créeme que una vez entres el dolor eventualmente pasará, porque ya lo peor lo estás sintiendo al vivir con un dolor silencio todos los días en tu interior. Ese dolor que silenciosamente enferma tu organismo, que pesa y que eventualmente es posible que vuelva a salir a flote. Enfrentarse al mismo dolor, a la misma oscuridad, puede llegar a ser millones de veces más doloroso que enfrentarlo de una buena vez y ver como se transforma. O es que nunca has aplazado tanto una tarea que cuando por fin la haces dices “wow, no era tan complicado, por fin salí de eso.”



Te tengo un grandioso regalo para aprender a vivir tu vida en consciencia permanente…


7 herramientas poderosas para tu autoconocimiento, tu crecimiento y tu expansión.


Los 7 Principios del Mindfulness:


  1. No Juzgar - Observar y retroceder.

  • Ser imparcial, no tener juicios ni etiquetas. 

  • No vincularte tan emocionalmente con una situación para ver la realidad. 

  • No juzgar los juicios de los demás a una situación, mejor quédate callado y se acaba la cadena de juicio. 

  • No reaccionar a experiencias externas e internas, sino accionar… pensar antes de actuar y no actuar antes de pensar. 


  1. Paciencia - Aceptar el hecho de que las cosas se desarrollan en su propio tiempo. 

  • Aceptar y honrar el proceso más que el resultado

  • Entender que aprender lleva tiempo, darte espacio para asimilar.

  • Respetar y respetarte a ti sobre todo, no te culpes, no te presiones. 

  • Aceptar los momentos en plenitud, estar completamente abiertos a ellos y a nuevas experiencias. 

  • El deseo y la expecatativa de que algo cambie puede actuar en tu contra.

Paciencia = Sabiduría 


  1. Mente de Principiante - Ver las cosas como un niño, ser curioso, inocente y creativo.  

  • Eliminar los prejuicios. 

  • Contemplar todo como si fuese la primera vez que lo vemos. 

  • Abandonar expectativas de experiencias previas. 

  • Estar siempre abierto a aprender algo nuevo, ser receptivo. 

  • Contemplar la posibilidad de conocer un mundo nuevo cada día, ningún momento es igual a otro cuando se vive en curiosidad por aprender algo nuevo en cada día.


  1. Confianza - Escuchar tu SER, confiar en ti, en tus sentimienots, en tu sabiduría, en tu intuición, en tus recursos y en tu bondad.

  • CONFÍA en la vida misma, por algo estás aquí. 

  • No necesitas confiar en más nadie que en ti mismo, ahí aprenderás a confiar en los demás y en todo. 

  • Escuchar nuestra intuición y saber decir NO cuando queremos. 

  • Ser fiel a nosotros mismos y confiar en que eso es lo correcto para nosotros. 

  • Recordar constantemente lo vivido, lo aprendido, lo recorrido, lo sentido, tu propósito y la razón por la que estás aquí. 


  1. No Resistencia - ya eres tú mismo, no te resistas a ello.

  • Humildad y compasión… CONTIGO, así automáticamente la tendrás por los demás.

  • Los mayores beneficios de la meditación llegan al no esforzarse, solo permitir el momento, SER y ya.

  • No medito “para” calmar este dolor, sino “porque” siento este dolor, es lo que esta pasando en el momento. 

  • No buscar un resultado sino encontrar una solución. 

  • No hacer sino SER. Intentar menos, SER más. Permítete sentir y aceptar lo que estás sintiendo. 

  • No te preocupes por el resultado, más bien vive el proceso. 

  • Acepta todo como es y como se va presentando, cuando te presionas haces todo el proceso más complicado. 

  • Lo que resistes, persiste. 


  1. Aceptación - no opotenerte al fluyo natural de la vida, ver las cosas como son en el momento presente. 

  • Observar lo que ocurre y aceptarlo como es.

  • No podemos vivir en el pasado o en el futuro.

  • En el presente vamos co-creando lo que viene y aprendiendo de lo que fue. 

  • Cuando intentamos forzar las situaciones y queremos tener el control de ellas simplemente nos dedicamos a bloquearlo todo ya que no permitimos que la energía fluya ligeramente y que un cambio positivo ocurra. 

  • Gastar energia en lo que queremos crear, no en lo que no queremos multiplicar. 

  • Desarrollar la disposición de ver las cosas como son para tomar decisiones más sabias. 

  • Aceptar en vez de pretender ser, vivir, pensar y sentir.

  • Acepta lo que eres, acepta lo que vives, acepta lo que piensas, acepta lo que sientes y asi podras saber qué es lo que necesitas y quieres cambiar. 

  • Hacer cambios consciente para estar mejor. 



  1. Ceder - dejar ir…

  • No apegarse a cosas, ideas, sensaciones, situaciones y especialmente a los resultados. 

  • La mente se aferra a ciertos pensamientos, sentimientos, y situaciones, mientras que otros los intenta eliminar o prevenir… lo ideal es no hacer ninguno de los dos. 

  • Lo ideal es permitir que la situación sea como ES, en el momento presente sin aferrarse ni alejarse de nada. 

  • Usualmente eso a lo que la mente se aferra y aquello de lo que se aleja es cuestión del pasado o del futuro. 

  • En la noche cuando duermes dejas todo ir, sino te mantendrías despierto.