¿Las personas no cambian? Que aventura responder esto.

“Las personas no cambian.”


Me han dicho tantas veces esta frase, que casi casi termino por creermela. Y al creerme semejante locura, lo único que hice por mucho tiempo en mi vida fue LIMITARME. 


Cuando creces con la falsa realidad de que somos como somos y no vamos a cambiar automáticamente te quitas el derecho de evolucionar, o por lo menos de hacerlo por elección propia, porque al final la vida te hará evolucionar a sus propias maneras, así vivas inconscientemente. 


Ayer tenía una conversación con mis papás en la que ellos me recalcaban como yo había tenido la oportunidad de tener varias relaciones en mi vida, cosa que ellos no pudieron hacer porque eran dos jóvenes adolescentes cuando yo decidí llegar a sus vidas. 

Dentro de esa conversación, mi papá me decía: “tú ya tuviste la oportunidad de entender qué tipos de hombres hay y qué tipos de relaciones hay”… a lo cual le contesté, “es que para mí no hay estándares.” 

Le pregunté: “¿Eres la misma persona que eras en Enero?” 

A lo cual sorprendentemente me contestó: “No soy la misma persona que era ayer.” 


No somos los mismos que ayer. 

Cuanta verdad, cuanta realidad hay en eso… entonces cómo vamos a decir que no es posible cambiar???


Los seres humanos somos seres cambiantes, vinimos a este mundo terrenal a eso: a evolucionar, a crecer, a aprender, a vivir en polaridad: luz - oscuridad, altos - bajos. Todos estamos aquí con una misión, pero no siempre vamos persiguiendo el mismo propósito… Mi propósito hoy puede ser muy distinto al de un año, un mes o incluso una semana. Nadie es exactamente igual a nadie, cada cabeza es un mundo y así mismo ese mundo va evolucionando al ritmo que su Alma lo elija. 


Al ser de la misma especie hemos intentado funcionar como los animales, así mismo como los animales tienen razas y especies, nosotros los humanos nos hemos puesto etiquetas y hemos permitido ser definido por esas etiquetas… Etiquetas que solo nos limitan. El Universo no es blanco o negro, puede ser gris, amarillo, rosado, rojo, azul o inlcuso naranja. Han escuchado esa frase que dice “en la variedad está el placer” bueno, si hay tanta variedad porque siempre nos queremos limitar a lo mismo? 


Después de esa conversación con mis papás, tuve una conversación con otra persona que cabe muy perfectamente en la parte de mi historia. Conocí a una persona que es chef y su pasión por cocinar es inmedible… teniendo una conversación con él me dijo: “cual es la diferencia entre un niño y un adulto?”

A lo cual le respondí: “la creatividad” 

El me respondió: “no, la curiosidad” 

Los niños por ejemplo siempre están abriendo un mundo infinito de posibilidades en su misma curiosidad por descubrir el mundo y comérselo entero. 


Hoy, me levante con un video que mando mi mama por Instagram, donde le hacían una entrevista a muchos adultos y les preguntaron que cambiarian de su cuerpo, a lo que todos señalaron una parte de su cuerpo con la que no se sienten cómodos. Después le hicieron la misma pregunta a muchos niños, y sorprendentemente ellos no querían cambiar nada, más que tener otras cosas como una cola de sirena, una boca de tiburón, piernas de leopardo o el simple poder para teletransportar su cuerpo a donde quisieran… ¿Cuánta variedad, creatividad y curiosidad no? 


Probablemente se estarán preguntando eso que tiene que ver con que somos seres cambiantes… aquí la respuesta. 


Todos los límites de nuestra vida son mentales, somos nosotros quienes los creamos y des-creamos. 

No hace falta que la gente tenga la oportunidad y la posibilidad de cambiar porque eso siempre lo tenemos, hace falta que la gente sepa cómo y para qué cambiar. 

Hace falta más curiosidad y menos limitaciones.

Hace falta más campo para instruirse y ser menos ignorantes ante las posibilidades de la vida. 

La gente SI cambia, el problema es que no todo el mundo quiere cambiar. 

El problema es que no todo el mundo sabe CÓMO cambiar y entonces se convierte en mucho más cómodo quedarnos siendo los mismos. 


Ahora bien, existe otra cara de la moneda, hay personas que tienen toda la disposición para cambiar, pero hay ciertas situaciones limitando su experiencia. Tienen toda la intención de hacerlo pero no saben cómo hacerlo y muchas veces también, ¿por qué? no pueden hacerlo. Como por ejemplo, carencias con las que han crecido desde niños, con las cuales ya se adaptaron y acostumbraron a vivir. A lo cual vuelvo y aplicó la ley de los niños: la curiosidad. Muchas veces nos hace falta curiosidad para conocer nuestro propio mundo, y esa es nuestra mayor limitación. Preferimos mirar el mundo del otro y criticarlo, que hacer una pausa y mirar hacia adentro. Nos cuesta demasiado hacernos conscientes de los problemas internos que tenemos, incluso muchas veces pensamos no tener problemas en primera instancia. 


De la vida he aprendido algo muy valioso y es que TODOS, sí TODOS, tenemos algún tipo de trauma. Hay un grandioso libro que cambió mi vida, se llama: “Las 5 Heridas del Alma.” Este libro te enseña cuales son las 5 heridas a las que los seres humanos nos enfrentamos en nuestra niñez y también nos explica que casi todos los humanos tenemos todas las heridas o por lo menos 4 de ellas en diferentes grados. En el colegio y en la universidad nadie nos enseña que venimos lastimados desde niños y que de ahí se desglosan muchas de nuestras conductas, patrones, hábitos, creencias, TODO de nuestra adultez. Nadie nos enseña a cómo conocernos y por eso muchas veces no nos damos la oportunidad de curiosear a ver que está ocurriendo internamente con nosotros, porque pensamos que así como estamos estamos bien, pero al final siempre hay cosas por cambiar y mejorar. 


Cuando perdemos la curiosidad por la vida, también perdemos la curiosidad por conocernos a nosotros mismos, es por esto que en la vida se presentan adversidades que nos empujan contra la pared y nos hacen cuestionar como venimos haciendo las cosas. He aquí la respuesta de las crisis… la de los 50, la de los 40, la de los 25, para mi la de los 28 por ejemplo jaja, no hay estándares ahí tampoco a todos nos llega cuando es el momento. La vida aprieta y sacude para que uno reaccione de cierta manera y encuentre maneras distintas de hacer y desarrollar nuestra vida. 


Hay personas de 60 años que todavía no tienen muy claro porque buscan llenar vacíos de maneras que los dejan aún más vacíos, y es porque nunca han tenido la curiosidad de indagar todo lo que está escondido detrás de su pared… o quizás por el mismo miedo no lo hacen. 


Cuando vivimos en una intensa curiosidad y empezamos a aplicarla en nosotros mismos, vamos encontrando respuestas a preguntas que ni siquiera sabíamos que teníamos. Un niño no sabe si quiere tener la cola de una sirena, hasta que le abres la posibilidad de tener cualquier diferencia en su cuerpo. Así mismo los adultos, no sabemos qué podemos hacer las cosas diferentes hasta que hacer las cosas diferentes es la única opción que nos queda, y para eso nos equivocamos una y mil veces más. 


En fin… ¿Las personas no cambian? 

Que afirmación tan poderosa, tan peligrosa y tan dañina. 


Las personas SIEMPRE están cambiando… simplemente no cambian al mismo ritmo, en el mismo tiempo ni de la misma manera. 


Más bien, TODAS las personas cambian, aferrémonos a esa afirmación y entendamos que la vida es tan mágica que nos va juntando con las personas que están en nuestro mismo camino de evolución. Ojo, eso no necesariamente significa que las personas en tu entorno van evolucionando al mismo ritmo que tú, significa que van alineados hacia el mismo destino pero siempre respetando el ritmo de cada uno… Ahí se esconde la verdadera humildad, la libertad, el respeto y el Amor por los demás. 


Seamos intensamente curiosos, y así mismo igual de curiosos por aprender de los otros seres humanos, porque así muchas veces no estemos de acuerdo ni compartamos pensamientos con los demás, el simple hecho de escuchar ya nos impulsa a aprender algo nuevo. 


No, no todos los hombres son iguales, ni las mujeres tampoco. Todos somos mundos intensamente variados… todos somos un libro abierto y una experiencia completa por conocer. Lo que para ti no funciona para otra persona si puede funcionar, lo que a ti no te hace feliz a otra persona si puede llenarle el Alma de alegría. Puedes estar listo para cambiar ciertos aspectos de tu vida, mientras que otras personas puede que ni tengan la intención de hacerlo. Por eso las almas se atraen, se conectan y se unen cuando se tienen que unir y así mismo se separan cuando se dejan de alinear. Decir que algo es eterno y para siempre puede ser algo demasiado riesgoso, porque cada mañana al despertar volvemos a tener la oportunidad de elegir y nadie sabe que va a pasar mañana. 


Todo en esta vida es cuestión de elección, a eso le llamamos nuestro libre albedrío.




Por si no lo sabían… la mariposa es el símbolo de la transformación :)