La vida te sostiene porque ya eres vida y creación.
La confianza en la vida te da la confianza de que la vida te sostiene.
El solo hecho de vivir ya es una prueba de que los milagros existen.
El solo hecho de sentir ya te muestra que es posible sentir algo.
El solo hecho de experimentar la alegría te demuestra que la felicidad existe.
Asi mismo con aquellos sentimientos que no nos agradan tanto.
Entender que se puede experimentar la luz por ejemplo, solo te demuestra que tanta luz puedes experimentar.
“La confianza en la vida te da la confianza de que la vida te sostiene.”
Esta sola frase ha abierto tantos canales en mi vida para confiar, algo que me costaba intensamente hacer antes de conocerla…
Para mi, y creo que para todos los seres humanos la confianza es uno de los mayores retos para enfrentar. Por esta sencilla razon, buscamos cosas en que creer, algo a que aferrarnos, algo que impulse nuestra Fe y nos introduzca al mundo de las posibilidades.
Pero… cuando se trata de encontrar la confianza sin aferrarse a más nada que a uno mismo, se nos hace un poco difícil, y es esa la mayor confianza que debemos desarrollar, porque la persona con la que convivimos todos los días es con nosotros mismos, el lugar dónde vivimos permanentemente es en nuestra mente, y los verdaderos co-creadores de nuestra realidad somos nosotros mismos junto con Dios.
Hoy, terminé un libro llamado “Conversaciones con Dios 2” la segunda edición de un libro que cambió mi vida, no tanto porque al instante de leerlo todo cambie, pero sí porque a medida que lo voy leyendo todo va cambiando. Al terminar de leer esa edición, automáticamente busque el audiolibro de la 3 versión para seguir instruyéndome con tanta información poderosa, de la cual me quedó esto:
¿Por qué se nos hace tan difícil y nos da tanto miedo confiar en nosotros hasta el punto que necesitamos aferrarnos a algo para creer que las cosas son posibles?
En los primeros 50 minutos del audiolibro, le decía Dios al autor del libro que el miedo y la culpa son lo únicos enemigos del hombre, y cuánta verdad hay en eso. En la primera edición de este libro me quedó clara la más grande lección de todas las ediciones de este libro: lo contrario al Amor es el miedo, y yo no quiero vivir en miedo, yo quiero vivir en Amor, esa es mi decisión y mi elección propia.
También entendí al leer las dos primeras ediciones y pasar a la tercera, que esta humanidad lo que mayormente trata de inculcarle a los seres humanos es el temor. Y aunque suene como una teoría de conspiración, es una realidad… la única manera de controlar a las masas es tener todo el poder sobre ellas, y la mejor manera para tener el poder sobre la gente es llenándolos de temor, aterrorizándolos. Así mismo como lo hicieron en estos últimos años con un virus mundial como el COVID, pero no pienso ni entrar en esa discusión.
En estos días pensaba por ejemplo en lo que es llegar a un hospital, ¿Es este un lugar donde te dan calma o donde te llenan de temor? Pensaba también en las iglesias, con todo el respeto del mundo, entiendo que aunque sean lugares para las personas liberar sus miedos, también son lugares donde las personas se llenan de ellos, sobre todo cuando llegas mentalmente débil en busca de ayuda. Muchas iglesias lo primero que te quieren enseñar es a tenerle “temor” a Dios…
¿Qué fuerte no?
Que intenso y que desagradable tener un sentimiento tan denigrante como el miedo a “alguien” que se supone que te da todo en esta vida.
Hay una grandiosa diferencia entre enseñarle a las personas a “respetar” a Dios que a “temerle” a Dios, y aunque muchas veces he asistido a varias iglesias y me gusta hacerlo porque siento la energía de la Fe de las personas a mi alrededor, siempre me ha parecido que el vocabulario de las iglesias puede ser un poco destructivo y no constructivo, así el mensaje que quieran compartir venga de Dios. Muchas veces he estado ahí sentada cuestionando ciertas cosas, pero sobre todo ciertos vocabularios como ese de inculcar el temor… y ni hablar del machismo o la discriminación a ciertas personas.
¿Dónde está el Amor ahí?
Para mí, en lo personal, Dios es Amor, punto.
El otro día por ejemplo, estaba en el santísimo y una pareja se puso a pelear con una señora hasta el punto de decirle “mejor salte” porque el celular le sonó tres veces y la pobre señora no sabía cómo silenciarlo.
Nuevamente me pregunté: ¿Dónde está el Amor aquí? ¿Qué hacen aquí sentados si no pueden ni ser compasivos con los demás?
Y así mismo, no quiero ni elijo sentir miedo por algo/alguien que sencillamente es mi mejor aliado y el poder que se esconde en todo lo que hago y soy. Prefiero adorar a Dios al actuar como Él, antes que obrar de mala manera y arrodillarme a pedir perdón.
Si nos sentimos atemorizados por Dios, que nos queda y nos espera para todo lo demás en la vida, si se supone que Dios es nuestro más grande refugio y la energía más poderosa del Amor que existe en nuestras vidas.
Leyendo todas estas partes de este libro entendí tantas cosas que están torcidas en nuestro entorno, que al final no me siento con la intención de cambiar los pensamientos de la humanidad, ni de criticarlos, ni de sentirme mal por ellos, pero sí con la completa responsabilidad de modificar muchas cosas en mi mundo, pero sobre todo en mis pensamientos, porque al final… esos son los que crean mi mundo. Hoy entiendo que la mejor manera de cambiar el mundo es cambiando yo, y que si yo cambio todo cambia. Al final, el mundo es un constante cambio, nuestra tarea es definir hacia dónde queremos direccionar ese cambio, y hoy elijo alejarme completamente del miedo, porque es ese el lugar de las mayores limitaciones y los más grandes obstáculos de la vida.
Por eso regreso nuevamente a este hermoso mantra que quiero adoptar y tatuar en cada momento de mi existencia: “la confianza en la vida te da la confianza de que la vida te sostiene.”
No hace falta estudiar a profundidad ninguna teoría, ni ser parte de nada para entender una frase tan sencilla como esta… cuando confías en la vida, la vida confía en ti, y el hecho de estar vivo ya es una señal de que la vida está confiando en ti, entonces qué mejor que confiar en ella. Los caminos se irán abriendo, las maneras se irán dando, no necesitamos saber cómo, ni por qué, necesitamos saber hacia dónde y para qué. No tenemos que andar haciendo, ni teniendo nada para así poder desarrollarnos, no dependemos de más nada que de nosotros mismos, pero si necesitamos saber quiénes somos y quiénes queremos ser para ir construyendo el camino paso a paso.
Antes de temerle a Dios, pensemos más en cómo podemos parecernos a Él.
Como mismo lo dice la biblia Génesis 1:26 - “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.”
Dios mismo nos creó igual a Él… ojo, no para ser Él pero si para ser su representación aquí en la tierra porque somos obra de su creación. Como Dios es Amor, Dios nos creó desde ese Amor que es.
Te regalo un pedacito de Conversaciones con Dios 2:
”Dios es todo, y Dios se vuelve todo.
No hay nada que Dios no sea y todo lo que Dios está experimentando de Sí mismo, Dios lo experimenta en, cómo y a través de ti.”
Somos un canal infinito y abundante de Dios, de Amor, de vida.
Te regalo otra frase de Conversaciones con Dios 2:
“Si pensamos que Dios nos ama solo bajo ciertas condiciones, entonces nosotros nos amamos unos a otros solo bajo ciertas condiciones. Si creemos que Dios juzga, condena o castiga, entonces nosotros juzgamos, condenamos y castigamos. Si pensamos que Dios usa la violencia punitiva y correctivamente, entonces nosotros usamos la violencia punitiva y correctivamente.”
Dios se experimenta a través de nosotros en cada decisión que tomamos en nuestro día a día. Dios dispone todo para nosotros elegir hacia dónde nos queremos mover y cómo nos queremos mover. Entre más seamos como Dios, más viviremos como Él. No tiene sentido, por lo menos para mí, vivir con miedo a Dios cuando lo único que queremos es obrar como Dios lo haría… desde el Amor.
Esta frase del libro lo resume todo:
“La religión es la que les ha enseñado que deben tener un intermediario para alcanzar a Dios, mientras que una vez pensaron que alcanzaban a Dios simplemente viviendo su vida en bondad y verdad. La religión ha separado al hombre de Dios, al hombre del hombre, al hombre de la mujer.”
Dios solo quiere que seamos, que vivamos, que permitamos que Él se manifieste a través de nosotros, Dios no quiere que vivamos limitados a pensar que el nos va a castigar por obrar de maneras que para el mundo no son correctos, porque al final cuando hagamos todo desde el Amor y desde la unión, seremos conscientes de que al obrar, no sólo obramos por nosotros, sino por Dios y por todo el Universo, porque la realidad es que la separación no existe y todo lo que es ES una sola creación de Dios.
Que bonito es sentir Amor por Dios, pero sobre todo que bonito es sentir el Amor de Dios en cada paso que damos. Que increíble poder sentir a Dios en cada acto, en cada paso, en cada obra, en cada lugar, en cada momento. Sentir que Dios vive contigo y en ti, a través de ti. Que no hace falta salir a buscar a Dios, porque Dios ya te encontró a ti desde el momento en que te puso aquí en la tierra, desde antes que estuvieras aquí… ya Dios te había encontrado y desde ahí se dedicó a crearte para así entre los dos co-crear una vida en esta tierra cargada de misión y propósito.
La mejor manera de agradar a Dios es agradándote a ti, siendo quién eres auténticamente, siendo fiel a tu verdad, a tu realidad, siendo fiel a ti, confiando… porque al final Dios sabe como tu eres por mas que lo intentes esconder. Dios sabe que tu Alma no anhela sentir temor, sino Amor infinito e incondicional.
Cuando confías en la vida, confías en Dios, confías en ti, creas una realidad que para ti sea confiable vivir. Cuando haces todo desde el Amor te entregas la oportunidad de experimentar a Dios como el Amor que es, cuando vives y te alimentas de miedo experimentas a Dios con miedo y desde ese punto te limitas a experimentarlo en su totalidad porque siempre tienes una barrera impuesta que te llena de culpabilidad. Cuando entiendes que Dios es un todo con el todo, entiendes que tu también haces parte de ese todo, y desde ahí, conscientemente actúas pensando no solo en ti, sino en todo y todos, especialmente en Dios.
