La cortina y mi amargura en la mañana.

Cada mañana al despertar nuestra mente tiene un sutil velo frente a ella como las cortinas que cubren las ventanas. Hay días en los que esa cortina está conformada por un material más pesado que el otro. Días en los que las emociones están mucho más pesadas, y días en los que están más ligeras que el día anterior. Desde pequeña, me he tildado como una persona “amargada” al despertar… pero esa historia seguramente alguien me la contó y yo me la creí, o simplemente fui yo misma quien se la invento y me la segui contando. Hoy después de 28 años encuentro el término perfecto para llamarlo, la cortina de las mañanas. 


Hoy, se vienen a mí estos pensamientos… un 13 de Abril del 2024, justo un dia después de mi cumpleanos, sentada en una isla viendo una panorámica del mar frente a mi, por múltiples razones, pero la primera de ella, es porque aun después de 28 años, yo misma me sigo juzgando.


Ayer, fue un día increíble en el que logre celebrar mi cumpleaños con todas las personas que amo, en mi lugar perfecto elegido por mi, y con una infinidad de sorpresas las cuales incluyen yoga y una ceremonia de cacao, ¿qué más le puedo pedir a la vida? Todo fue tan perfecto, incluso más de lo que imaginé, pero luego… Hoy me levanto con mis emociones a flor de piel, las hormonas revueltas, y el genio un poco alterado. Es ahí donde caigo en cuenta, que mi alma solo estaba anhelando un momento a solas, pero que con el afán de seguir una rutina en la isla… solo me estaba dejando llevar por el afán, y no había tomado un tiempo para mi. 


Ahora, cuando por fin me permito aquello por lo que tanto esperaba, aquello que en el fondo de mi yo sabía que necesitaba, pero no me lo estaba dando, me doy cuenta que yo no soy esa Tary Ann y que un momento de mi día no define mi personalidad. Pero sobre todo… me doy cuenta después de una meditación que sentir las emociones no tiene absolutamente nada de malo, porque al final también tengo la opción de elegir como me quiero sentir. Esa es una decisión que todos los seres humanos tenemos la oportunidad de elegir cada mañana, pero somos pocos los que lo sabemos, incluso pocos los que lo recuerdan cada día y en eso me incluyo. 


Al despertar cada mañana, estamos acostumbrados a sobrevivir… pensamos que simplemente eso es lo que hay y ya, no hay otra opción, pero si la hay… siempre la hay. Cada mañana somos nosotros mismos quienes sentimos que tan gruesa está la tela de la cortina en la ventana de nuestra mente, y somos también nosotros quienes elegimos hasta donde queremos subir esa cortina. Somos nosotros quienes elegimos llevarla hasta la mitad o subirla por completo. Somos nosotros los que sentimos las emociones, pero también los responsables de cambiarlas si no nos gustan. Lo importante es entender que siempre, siempre, siempre, tenemos la opción de elegir. 


He vivido 28 años de mi vida pensando que yo me levanto “amargada” y ya, pero a mi nadie me dijo que yo podía cambiar eso, que tenía la opción de elegir algo diferente. Me atrevería a decir que no soy la única y que a muchos nos pasa lo mismo. Quizás otras personas no se levanten con amargura, pero sí con tristeza, otras con incertidumbre y preocupación, otras con rabia y un inmenso resentimiento, no lo se, cada cabeza es un mundo, y así mismo, cada mundo puede elegir qué hacer con el suyo. 


Si hoy estoy aquí compartiendo estas palabras, es porque sé que ahí afuera hay alguien sintiéndose igual que yo, sufriendo la incertidumbre y la incomodidad de no querer sentirse así por las mañanas, pero sin entender que las emociones solo son una cortina la cual podemos elegir hasta donde subir cada mañana. 


Hoy, justo un dia después de mi cumpleanos, al levantarme un poco revuelta emocionalmente, mi primera decisión fue juzgarme, por que te sientes asi Tary Ann… que desagradecida si ayer tuviste un dia increible. Pero entendí que si alguien está aquí para sostenerme y apoyarme, soy yo misma. Que no puedo esperar que nadie haga nada por mi si no lo hago primero yo misma, y está claro que el primer paso para hacer algo por mi, era dejar de juzgarme y tomar acción. Encontrar maneras para anclarme en la mañana e ir subiendo mi cortinita poco a poco, paso a paso, con mucha paciencia y mucha calma. 


Hoy, decidí, salir de la habitación y encontrar un lindo lugar para meditar, para hacer yoga y para escribir… encontrar mi propia manera de elegir como me quiero sentir con pequeños cambios. 


Hoy, te digo… existen tantas herramientas para llegar a sentirnos como queremos cada mañana: meditar, escribir, hacer yoga, caminar en un parque, leer un libro, escuchar un podcast, dibujar un rato, hablar con Dios, cantar, bailar, sonreír en el espejo, leer afirmaciones positivas, wow, hay demasiadas y todas completamente gratis, y lo mejor, muchas solo nos toman 5 minutos de nuestras mañanas, pero si algo tengo claro es que deberían ser los primero 5 minutos al despertar… En ese momento cuando nuestra cortina está completamente cerrada.