Estoy en lo que estoy.

Estoy haciendo las paces… con mi parte femenina, porque ya encontré cual era mi guerra. 

Estoy haciendo las paces con compartir y levantar mi voz, porque ya estoy aprendiendo cómo hablar conmigo. 

Estoy soltando el nudo en la garganta que tanto me atoraba, al aprender a decir, hoy no estoy bien… pero se que pronto podré estarlo. 

Porque estoy aprendiendo, pero sobre todo aprendiendo a hacerme cargo de mi, sin esperar a que nadie lo haga… ni siquiera los papás que la vida me entregó para traerme a esta tierra. 


Estoy haciendo las paces con los tantos berrinches que me calle cuando niña, que hoy por momentos intentan salir, pero que ya no me asustan sino que me llena de orgullo poder liberarlos. Ahora sencillamente dejo que salgan, porque estoy haciendo las paces con mi libertad.

Estoy haciendo las paces con todo lo que me incomoda, aunque eso implique abrirme a un mundo infinito de posibilidades que asusta y congela mis piernas con solo pensarlo. 

Estoy aprendiendo a abrir mis oídos a oír pero también a aprender a escuchar, al escucharme primero a mi misma. 


Estoy aprendiendo a decir no cuando eso es todo lo que anhelo, y a decirle si, a todo eso que quiero. 

Estoy encontrando el camino… pero no el camino de mi vida porque de eso se encarga Dios al tener la Fe de que todo lo que me conforma viene de Él, gracias a que Él es mi creador. 

Voy encontrando el camino a lo que verdaderamente merezco y no es justamente al sentirme merecedora nada más, sino al entender que puedo confiar. Confiar en lo que soy, lo que me conforma, lo que me sostiene, confiar en que hay un plan para mi, un plan para mi alma que proviene del espíritu porque por algo estoy aquí. 


Estoy aprendiendo a aprender que la vida es un hermoso camino por explorar, porque el proceso es más bonito que el resultado… por eso el resultado siempre puede esperar. 


Estoy aprendiendo a darle vida a mi vida, para así poder entregarle vida a los demás, porque así mi mayor anhelo en la vida sea estar al servicio de los demás, entendí y comprendí que todo empezaba en casa y que también debo estar al servicio de mi para triunfar.

Confiar en la vida, confiar en los planes, confiar en el todo y en el Amor. 

Entender que aunque una gran parte de la vida son las lecciones, es igual de importante darse la oportunidad de experimentar. 


Estoy aprendiendo a integrar, porque crecí pensando en que todo estaba separado, pero entendí que la única manera de llegar a la individualidad es entendiendo que no hay ningún tipo de separación. 


Estoy aprendiendo lo que es verdaderamente vivir, y aunque siempre he pensado que vivir es sentir, hoy entiendo que vivir también es confiar y dejarse llevar.

Dejarse llevar por la Fe de que poco a poco todo se irá dando, porque aunque por momentos pueda sentirme perdida y sin un plan, la vida siempre tiene un plan para mi, porque para ese plan… estoy aquí.