Carta para el 2023.

Me despido, aprendo, abrazo, recibo. 


Como bien lo dije el primer día del año, fuiste BIEN cabrón 2023.


En un despertar, en un andar, en un camino del alma, los tropiezos siempre son necesarios. Cada día que pasa de mi vida terrenal soy más consciente que los tropiezos son inevitables. La vida es un videojuego en que el que no se necesita batallar sino saber jugar. 


Agradezco por cada una de las personas que estuvieron para mi en el 2023, ese es mi equipo de juego, mis aliados. 


2023 QUÉ tropezones me di contigo. A las buenas y a las malas me hiciste madurar y convertirme en una mujer renovada, evolucionada y con toda la intención de seguir trabajando POR MI cada día. Me aprendí a abrazar en los momentos más oscuros, pero también a buscar apoyo en las personas que amo y me respaldan. 


Aprendí que la gente con maldad existe y pueden estar más cerca de ti de lo que esperas, pero saben? Bendita esa gente que solo muestra el poder y la gracia de Dios. Bendita esa gente con malicia porque en ellas se esconden los milagros que pensábamos imposibles de ocurrir. 


2023, doliste, y bastante, pero en esa misma magnitud, te disfruté, te gocé, te bailé, te reí. Agradezco por este ciclo que hoy se acaba, por hacerme una mujer más madura, más fuerte, más vulnerable, con mis dones a millón y mi confianza más desarrollada.


Gracias 2023 porque me entregaste una Tary Ann de la que mi niña interior puede estar muy orgullosa.