El dolor que hace crecer.

A veces cuesta entender las cosas que pasan en la vida, pero al final todo lo que ocurre es para tu más alto bien.

Dios antes de poner quita aquello que lastima. 

Antes de entregarte te limpia, te sana, te evoluciona. 

Avanzas tú y avanza tu vida. 

Se pone todo un poco turbio para después hacerlo ligero. 

Al final sale el sol cuando aprendes a disfrutar la tormenta. 

Nada es permanente, ni la felicidad, ni el dolor. 

El amor vive contigo, el miedo es tu decisión. 

La vida no es lineal, es un espiral en ascendente. 

Las situaciones se repiten pero tu ya no eres el mismo. 

Sin oscuridad, no hay luz, y sin luz, no hay oscuridad. 

La vida está conformada por polaridades.

Polaridades que te sacuden y te hacen sentir hasta aquello que no quieres sentir.

La vida se pone incómoda para sacarte de tu zona de confort. 

Te sacude la vida, te sacuden las risas, te sacude el dolor. 

Unas cuantas lagrimas nunca están de más para sanar, para liberar el alma. 

La vida es tan irónica pero a la vez tan interesante. 

Solo es cuestión de vivirla, después tendrás tiempo para entenderla. 

Cuando te sientes a reflexionar verás que toda la información que necesitas está en tu interior. 

Solo necesitas pausar a escuchar tu voz interna de vez en cuando. 

Todo viene con propósito, esa es la única información que debes encontrar. 

Entender el para qué…

De esa manera entenderás hasta tu dolor más profundo. 

Ese es el que más te hace crecer.




2 Corintios 1:4 

Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.