Todo va cambiando.

Todo va cambiando

Y vas cambiando tu.

Va cambiando el tiempo y quizás también el lugar. 

Va cambiando lo que eres, lo que sientes, lo que crees. 

Va cambiando tu mundo, la gente que te rodea, la gente que te sostiene, pero lo único que no cambia es un tu esencia. 

Detrás de cada máscara se esconde la misma versión de ti. 

Esa versión que sonríe y ríe con las mismas ganas, esa versión que emana luz desde su profundo interior. 

Todo cambia, pero nada cambia al final, y entre más evolucionas menos te vas perdiendo y más te vas encontrando. 

Hay días “buenos” hay días que no van tan bien, pero lo más emocionante de la vida es perder la noción del tiempo. 

Es frenar, es enfrentarte a una pausa para mirar hacía atrás y ver todo el camino que haz recorrido. 

Recordar los obstáculos, las caídas, los momentos oscuros de tu vida. 

Nada cambia y todo cambia porque en el cambio se encuentra la magia, pero en permanecer también.

Permanecer real, real a ti, siempre real a ti. 

Saber que tu luz no te la apaga nada ni nadie, porque sabes que en la oscuridad solo tú mismo eres capaz de volver a brillar.