Sin necesidad de una máscara.

Que lo lindo de la vida te siga y te persiga, hasta en los momentos de la vida que no son tan lindos. Es ahí cuando encuentras la magia en lo imperfecto, lo que todos piensan que no es “correcto.”


Pero, ¿qué es correcto para ti?


Lo correcto puede ser ganar o puede ser perder, porque al perder también estás ganando algo. 


A veces pensamos que la vida se pone complicada porque sentimos dolor, y el dolor es incómodo, no es fácil de sentir, pero lo mejor que podemos hacer es permitirnos SENTIR.


Sin necesidad de escondernos.

Sin necesidad de fingir.


Siempre había pensado que mostrarse vulnerable era solo atreverse a contar el dolor, pero también es permitir que los demás te acompañen a sentirlo. 


Sin necesidad de una máscara.


La realidad es que la vida viene cargada de muchos cambios, algunos incómodos, otros nos tanto y ¿a quién le gusta la incomodidad? 


Es ahí en esa incomodidad dónde ponemos a prueba nuestro avance, entendemos qué hemos mejorado y qué hace falta mejorar. 


Los cambios son sanos, aunque duelan, porque a veces es necesario que duela un poquito para hacerte

más fuerte,

más vulnerable,

más real. 


Y es justo ahí en ese momento dónde vuelves a nacer.