Un silencio que grita.
Quiero… quiero… quiero…
¿Y qué pasa con el tengo?
Siempre queremos más de lo que tenemos, pero son pocas las veces que nos damos cuenta que tenemos más de lo que queremos.
La clave del éxito en la vida no es tener, la clave del éxito en la vida es agradecer.
Cada mañana que llega existe una nueva preocupación instalada en nuestra mente, es completamente natural. Como seres humanos y terrenales que somos, siempre estamos buscando como ser “productivos” y dentro de ello va: ¿cuál conflicto solucionar o que tarea terminar?
Es más, probablemente si no tenemos una preocupación nos encargamos de encontrarla.
Prendemos la televisión y ponemos las noticias, leemos el periódico dónde el 90% de las noticias son negativas, navegamos las redes sociales para preocuparnos más por la vida de los demás que la nuestra, criticamos, básicamente, nos compramos el estrés.
Si tan solo le dedicáramos esa misma cantidad de tiempo a encontrar cosas por las cuales estar agradecidos, WOW, seríamos los gurus del agradecimiento.
¿Hay preocupaciones? Si.
¿Hay soluciones? Más todavía.
Cada mañana en realidad es un nuevo comienzo, un borrón y cuenta nueva, una nueva oportunidad, un lienzo en blanco.
Si asistiéramos a clases de pintura y en cada clase nos entregaran un lienzo nuevo, ¿dibujaríamos lo mismo todas las clases?
Probablemente no…
Cada clase haríamos algo diferente, o quizás igual pero con nuevas tácticas de pintura.
Así mismo es la vida cada día: una experiencia renovada.
Debo confesar que hay días en los que ni siquiera dan ganas de pintar, incluso hasta de asistir a la clase de pintura, lo entiendo y lo comprendo porque como seres humanos que somos, a todos nos pasa. Pero es justamente ahí dónde nos concentramos en que no somos solo seres humanos, eso es solo una parte de nosotros. También, somos seres espirituales y seres emocionales, esa parte de nosotros que con ojos humanos no podemos ver, pero si podemos sentir. Y la única manera para conectar con nuestro sentir es yendo hacía dentro. Conectar con nuestra alma más allá de nuestro cuerpo.
¿Y como se hace esto?
Sencillo, practicando el silencio.
Un silencio que no solo incluye quedarse callado, sino que se centra en escucharse a uno mismo.
Un silencio que te invita a callar tus pensamientos para escuchar tus sentimientos.
Un silencio que nos da espacio a escuchar aquello que muchas veces no escuchamos porque andamos con mucho ruido y a millón.
Un silencio que habla, un silencio que grita, un silencio que sana.
Yo, personalmente, cumplo con mi silencio cuando escribo, este es el silencio de mi mente y el ruido de mi alma.
El lugar dónde expreso lo que callo y callo lo que hablo.
El lugar dónde pongo todo mi mundo en sintonía.
Mi templo y mi lugar para conectar conmigo.
El lugar dónde entiendo como me estoy sintiendo y por qué me estoy sintiendo así.
El silencio más escandaloso de todos, pero el silencio que más necesito para vivir.
15 Maneras de estar en “silencio”
- Bailar a solas.
- Observar la naturaleza.
- Escribir.
- Respirar.
- Meditar.
- Caminatas largas o cortas.
- Yoga.
- Masaje relajante.
- Ducha fría o caliente.
- Observar una vela fijamente.
- Armar un arreglo de flores.
- Escuchar ondas binaurales o frecuencias.
- Colorear o pintar.
- Tomar un café en la ventana.
- Tomar el sol por unos minutos.