Carta a una mujer empoderada:
Hay días sin luz que no parecen días, parecen noches.
Hay tardes largas dónde las horas no pasan, pero aún así va oscureciendo.
Hay días grises en los que no brilla el sol, o quizás solo no brilla para ti.
Solo te digo que lo mejor de la oscuridad es que trae la luz.
El verdadero problema es que siempre queremos encontrar un culpable y sino, nos terminamos culpando nosotras mismas.
Son tantas las mujeres que sufren en silencio, esas que llaman dramáticas, amargadas o exageradas.
Son tantas las que callan más de lo que dicen, hablan sin querer hablar y actúan por inercia.
Como el género más “sensible” por así decirlo, son muchas las injusticias que las mujeres enfrentan al estrellarse cara a cara con sus inseguridades. Heridas, quizás hasta de una infancia lejana, que en el presente se activan de vez en cuando.
Mujer,
Hoy te digo que no tengas miedo a mostrarte vulnerable, mucho menos a sentirlo, ese es tu verdadero poder. Desde allí lograrás sentirte verdaderamente empoderada.
Aunque sufras en silencio, sufre lo que tengas que sufrir.
Aunque tu amor por momentos no sea suficiente, ama lo que tengas que amar.
Abraza tus “debilidades” así por momentos no las quieras enfrentar, porque esas son tus verdaderas fortalezas.
Si sientes una exagerada necesidad de tener el control, tenlo, y te darás cuenta que la mejor manera para que sea tuyo es dejándolo ir.
Conecta tu mente, tu alma y tu cuerpo en integridad y te sentirás completamente alineada.
Sonríete, y así mismo te levantarás el ánimo.
Dale de comer al mundo con acciones no con palabras, porque aunque darles de comer no sea tu prioridad, serte fiel a ti sí lo es, y eso te lo demuestras cumpliéndote. Que cumplirte a ti misma sea siempre tu mayor motivación.
Entrega lo que quieras, entrega todo sin miedo y te darás cuenta que así de orgánicamente regresará a ti sin esperarlo.
Siempre he pensado que las mujeres tienen un superpoder solo por ser mujeres…
¿Y tú, qué estás esperando para descubrir el tuyo?