Nadie lo hará por ti.

Que nada te tumbe.

Que nada te dañe.

Que nada te rompa.


Que la vida te sorprenda con amor. 

Que la luz nunca se apague, aunque por momentos sea necesario vivir en la oscuridad. 


Que los días pasen lentos, así se disfrutan más rápido. 

Que la Luna brille fuerte todas las noches en tu ventana, pero que permita el Sol brillar cada mañana. 


Se feliz. 

Tan feliz que te canses de reír. 


No te detengas.

No te destruyas. 

No te nubles. 


En el camino encontrarás las respuestas a tus preguntas y las preguntas a tus respuestas. 

No te aceleres.

Ve con calma. 


En la calma encontrarás la magia de vivir y sorprenderte. 

Prenderte. 

Prenderte siempre. 

Incluso, cuando te sientas apagado. 

Porque el impulso es tuyo, y si no te impulsas nadie lo hará por ti.