Morir para saber vivir.
En el camino me he perdido tantas veces, que ya ni siquiera se que es lo que significa perder o encontrar. Me he perdido y he perdido. Porque después de sentir el dolor de lo que es perderse uno mismo, ya después ningún dolor es igual.
Se siente tan vacío como estar en el fondo del mar, esa profundidad a la que nadie puede llegar. Un lugar oscuro el que no pasa nada, ni siquiera el tiempo.
Por eso es que al perdernos nos reencontramos, al morirnos renacemos, porque hay que entender lo que es morir para saber vivir de verdad.
Vivimos con el miedo de perderlo todo, pero por qué no vivimos con el miedo de perdernos a nosotros?
Hoy, escuchaba una meditación en la que un gran maestro decía: no somos nada porque todos somos todo. El dolor, la tristeza, la rabia, la alegría, el placer, nada te pertenece, nada es tuyo, porque todo es universal. Somos del Universo y el Universo somos nosotros. Todo está completamente conectado, nada nos separa el uno del otro, pero estamos encargados cada uno de nosotros. He aprendido que para estar bien con los demás solo es necesario estar bien conmigo.
Soy lo que soy, eres lo que eres, y no somos nada, somos todo.
Quizás suene un poco complicado entenderlo, pero te lo pongo de esta manera: existe todo pero no existe nada. Absolutamente todo lo que nos rodea es relativo, es una percepción de como cada uno de nosotros lo ve.
Nada te pertenece, porque incluso, tienes la posibilidad de perderte a ti mismo. De que te sirve un cuerpo y una mente si tu alma anda divagando? Vas por el mundo conduciendo en piloto automático. Andando sin ver, haciendo sin hacer, viviendo sin vivir, corriendo por correr.
El Universo es tan infinito que no estamos atados a nada, pero si estamos conectados a todo. Venimos del mismo lugar, nacimos del mismo lugar, vivimos en el mismo lugar, incluso en conjunto con seres de otras dimensiones que no todos podemos ver.
Vamos cambiando, vamos evolucionando a medida que el Universo va co-creando con nosotros la maravilla que llamamos VIDA. El Universo y tú, uno solo, un camino de infinitas posibilidades porque los límites no existen, al final los límites los pones tú.