Carta para ti. Carta para mi.

En el silencio encuentro mi paz y en la luz mi oscuridad. 

Porque entre más brilla más comprendo que no todo lo que brilla es oro, el oro también se encuentra en lugares oscuros dónde por momentos nos da miedo entrar. 


Cada día que pasa aprendo y entiendo que la Luna y el Sol se complementan mutuamente. Que ninguno brilla más que el otro. El Sol alumbra en el día y la Luna ilumina la noche. En los lugares más oscuros de nuestra alma es donde se encuentra esa Luna, esa luz que brilla y quiere brillar más fuerte pero algo la está tapando. 


Si no sabemos de qué estamos hechos jamás podremos saber lo que queremos ser.

SI no sabemos lo que queremos ser tampoco sabremos como llegar a serlo. 

No hace falta brillar todo el tiempo para llegar a conocerte, se permite también abrazar la oscuridad.


Hace falta sufrir, hace falta llorar, hace falta algo que duela para permitirte experimentar el dolor. Hace falta sentir vacíos para saber dónde llenar. 


A menudo pensamos que para tener una vida perfecta todo debe estar en orden y en alegría, y no, estamos bastante equivocados. Siempre vendrán ratos que veremos como “malos,” ratos que en realidad son grandiosas oportunidades. 


Bendita esa crisis que llega a abrazarte fuerte.

Bendita esa crisis en la que se esconden tantas respuestas que por momentos vamos tan ciegos en la vida que no logramos identificar. 

Se vale, se permite y se necesita aquello que nos incomoda, que nos saca de nuestra zona de confort y nos impulsa a ser mejor, a invertir en ti, a identificar orígenes y encontrar soluciones. 


Hablamos y mostramos cuando estamos “bien” pero en realidad los momentos más importantes siempre son cuando estamos “mal.” Cuando identificamos ese vacío que se debe llenar. 


Mi propósito aquí no es mostrarme deprimida, mi propósito aquí es celebrar la depresión. Porque siento, porque vivo, porque todos hemos estados ahí por lo menos una vez, porque soy humana y así como tú tengo mi corazón.


Hoy, desde aquí en mis palabras te abrazo y te digo que todo estará bien. Que en esos momentos cuando sientes que no puedes más, es cuando más puedes. La tristeza es una gran oportunidad para ser feliz, la rabia una grandiosa oportunidad para sentir, y sentir es el mejor regalo que te puedes permitir recibir. 


He sido mucho de callar mis emociones, de mostrarme como una persona insensible y desinteresada, pero esta carta es para todas esas personas que como yo pensaron o piensan que hay algo malo en sentir, algo malo en demostrar. 


Cada día que pasa abrazo cada crisis más fuerte, porque entiendo que es un regalo y no un castigo. 

Cada día que pasa comprendo más a profundidad que sentir es un privilegio y que nuestras emociones nos ayudan a recolectar tanta información.

Cada día que pasa abrazo un poquito más fuerte a esa niña que llevo en mi interior, a la que cada día le hablo más sutil, le entrego más apoyo y más amor. 

Cada día que pasa siento más fuerte y analizo cada emoción, voy conversando con Dios, manifestando y conversando con el Universo sobre eso que quiero más y más. 


El camino a la sanación es tan largo que evidentemente ni tu ni yo algún día estaremos completamente sanos, porque al final ¿qué es estar sano?

¿No poder sentir? 

¿No poder vivir al máximo?

La magia de la vida es ir buscando cada día el camino a sanar, el camino a la verdadera evolución.