Un desborde de emociones.
Los días pasan y las emociones surgen. Los tiempos llegan y la ansiedad nos cubre.
Es muy difícil tener todo bajo control ¿cierto?
Una montaña rusa de emociones nos inunda de vez en cuando, pendiente de la necesidad de hacernos sentir, porque sentir de vez en cuando está perfectamente bien. Sentir con el alma nos lleva a expresar, expresar sin temor a ser juzgado.
En este mundo tan irreal, está perfectamente normalizado esconder las emociones. Entrar en un caparazón que solo esconde nuestro interior del exterior es la opción mas cómoda, pero al final a largo plazo trae terribles resultados: “la explosión.”
Cuando el desespero le gana a la necesidad simplemente todo se sale de control. Las emociones que antes se escondían en ese caparazón ahora solo se desbordan a su antojo, no se controlan.
Entonces ahora te pregunto:
¿No hubiera sido mejor expresar antes lo que sentías?
Ahora que es muy tarde para controlar esa explosión, no queda de otra que recoger el desastre, ese que a veces viene en niveles desbordantes, ese que se presenta el preciso momento en el que ya no hay vuelta atrás.
Consejo del día:
Expresa tus emociones al momento de sentirlas, porque al esconderlas solo las aumentas y lo más seguro es que probablemente en algún momento el control se te salga de control.