En medio del caos.
En medio del caos siempre hay tiempo para conectar. Hay momentos para todo. Me permito y le permito a los demás disfrutar de mi, sin interrupciones. Porque cuando estoy presente en un lugar, es ahí el único lugar en el que quiero estar.
Me disfruto a la gente, mi entorno, el clima y el espacio. Me disfruto una buena conversación y enfrento cada situación con mi mejor actitud. Soy feliz dónde me pongan porque si estoy ahí es porque quiero, porque yo misma lo decido.
Río, payaseo, me amargo y me alegro por ratos. Cuando se trata de una conversación profunda, llámenme, que ahí estaré de primera opinando pero también permitiéndome escuchar a los demás.
En mis espacios en silencio es donde conecto, conecto con mi ser y con esa parte de mi que me permite entregar lo mejor de mi a los demás. Pero antes que cualquier cosa, vivo completamente AGRADECIDA. Agradecida con Dios y agradecida con la vida por el maravilloso placer que es vivir. Por tener la oportunidad de entregar y recibir, de vivir y reír.
Agradezco la luz y la oscuridad, porque en cada adversidad en el camino aprendo, evoluciono, respiro y avanzo, siempre avanzo. Porque aunque existan los errores también existen las lecciones, los maestros, los caminos. Vamos construyendo paso a paso un caminar representado en experiencias, en vivencias, en momentos. Momentos que se coleccionan y que al recordarlos emocionan. Porque incluso aquellos que dolieron, también contribuyeron a la creación de los momentos más hermosos de nuestro andar. Esos que motivan, que llenan de vida y esperanza para seguir entregando lo mejor de uno mismo.
La vida te va poniendo, entregando y quitando, se va llevando lo que en cada momento vamos necesitando. Para así, cada día ir evolucionando y llenándonos de amor infinito, el amor de Dios que siempre será el más bonito.