Dios no es una religión.
¿Qué es Dios para mí?
Desde pequeña siempre he estado muy rodeada de la idea de que Dios es una religión. Incluso, aunque yo no lo piense de esa manera, muchas personas en mi entorno si lo piensan de esa manera. Pienso que es algo bastante cultural, sistemático, y al final también lo que el mismo Vaticano nos ha vendido.
El otro día escuché en una película que la marca mejor posicionada en el mundo es Jesús, y cuanta verdad hay en eso. Obviamente, para mi Jesús no es una marca, para mi Jesús es un maestro, pero es completamente verdad. Muchos humanos se aprovechan de las religiones y de Jesús para manipular a las masas.
Nos han enseñado que:
Dios = Jesús = religión
Para mi, son 3 cosas COMPLETAMENTE diferentes.
Para mi, Dios es el creador, el dueño del Universo, el origen de todo. Dios es la energía y la vibración más poderosa de amor incondicional. Dios ha manifestado absolutamente todo lo que podemos percibir ante nuestros ojos y sentidos. De Dios parte absolutamente todo y por ende, Dios está completamente conectado con cada uno de nosotros y nosotros conectados por nuestro creador. No nos podemos desconectar porque eso sería como desconectar a Jeff Bezos de Amazon, así de sencillo.
Dios habita en nuestra alma, en nuestro corazón físico y espiritual. Solo hace falta entender y creer en que Dios está ahí presente para notarlo, incluso cuando no lo notamos de igual manera sigue ahí moviendo todo en nuestras vidas. Dios está completamente separado de cualquier religión porque al final, las religiones fueron creadas por los humanos.
Hablando de humanos, hablemos de Jesús. Nunca he sido muy apasionada por la historia y la verdad es que aunque tengo todo el respeto del mundo por las religiones, la Bibllia o cualquier libro similar y sagrado, no estoy muy familiarizada con las historias a detalle. Mi mamá en cambio, siempre le ha apasionado mucho y hemos tenido conversaciones justamente sobre este tema.
¿Entonces quién es Jesús para mí?
¿Existe?
Por supuesto que SÍ… sin duda alguna. Jesús fue un maestro enviado por Dios a la Tierra para marcar un antes y un después en la humanidad. Para mostrar lo que es la verdadera humildad de corazón, amar sobre todas las cosas y estar al servicio de los demás. De igual manera Jesús sigue siendo Jesús y Dios sigue siendo Dios.
¿Y qué es la religión?
Para mí, Tary Ann Tarud, las religiones son comunidades. Comunidades que establecen una base, un origen, para que cada persona elija sus creencias, su propio camino, en lo que decide creer. Para mí, ninguna religión está equivocada o diciendo lo correcto, porque no hay bien ni mal, al final es cuestión de cada quién elegir en que creer y cuestión de los demás respetar su libre albedrío.
¿Cuál es MI opinión?
Yo personalmente, pienso que amarrarse a una sola religión es limitar tu expansión. Es limitarse a escuchar la versión de los demás, cerrarse a nuevas oportunidades. En mi opinión personal el cielo comienzo dónde el cuerpo termina. Nos han vendido la idea de que la divinidad está muy alejada de nosotros, cuando en realidad está demasiado cerca. Es por esto, que para mi lo más importante son Dios y mis ángeles, ellos me han demostrado que están conmigo permanentemente. Me han permitido ver a Jesús y a la Virgen María cómo mis más grande ejemplos, maestros, representaciones de amor, los admiro y aprendo de ellos. No me limito a una comunidad/iglesia/religión creada por los humanos, sino que me baso en mis experiencia personales.
Hay quienes llaman a Dios Universo, hay quienes creen y lo perciben como una simple energía, hay quienes piensan que todo empezó como un desastre natural y ya, y está todo completamente bien. Yo personalmente, he sido atacada por lo que hago, por lo que digo y por lo que creo, incluso tildada de “brujería” por hacer rituales, pero la realidad es que eso da mucho más que decir sobre quién ataca, que sobre quién es atacado.
Somos seres completamente libres, vinimos a experimentarnos, a descubrirnos e irnos redescubriendo en el camino. Al final, es completamente nuestra decisión personal en qué queremos creer. Para mí, lo verdaderamente importante es la intención que le ponemos a lo que creemos y hacemos, estar conectado con el amor, respetar las decisiones ajenas. Pensar desde el amor, actuar desde el amor, siempre con la mejor intención sin importar lo que recibes de vuelta, porque al final el amor que das siempre regresa.