Así nos encueramos mi familia y yo.
En la profundidad de mi alma siempre se escondió una Tary Ann vulnerable. A pesar de eso, siempre tuve demasiado miedo de dejarla salir. Eso fue hasta que ser vulnerable se convirtió en mi única opción, y de ahí en adelante no hubo vuelta atrás.
En los lugares más oscuros de mi ser, descubrí que la única manera para llegar a la luz era expresando mis sentimientos y mis emociones. Aunque crecí en una familia y un entorno recargado de amor infinito, pocas eran las veces que lo expresábamos. Recuerdo siempre hacerme la ruda, incluso prefería callar para no explotar en llanto hasta llegar a mi habitación cada vez que me regañaban, pero cuando llegaba, me encerraba en el baño a llorar. Tragaba y tragaba mis emociones hasta el punto de acostumbrarme a solo tragar. Más de una vez fui juzgada por quedarme callada, y solo reflejaba una Tary Ann fresca y desinteresada. Así viví una gran parte de mi vida, haciéndome la desinteresada y tragando todo sin piedad.
En Marzo del 2021, mi familia y yo empezamos a vivir otra realidad. Una realidad en la que así cualquiera de los 5 quisiera tragar, era inevitable explotar en algún momento. Entre explosión y explosión nos terminamos encuerando sin darnos cuenta. Ahora, todos conocíamos ese lado extremadamente vulnerable del otro, y nuestra única salvación fue arrodillarnos ante Dios y ante la Virgen.
Recuerdo muchas noches sentados los 5 en la habitación de mis papás rezando el Rosario y poniendo intenciones. Esos círculos de oración venían completamente al desnudo. En cada intención siempre hubo tanta vulnerabilidad por parte de todos, que al final solo se iba volviendo más fácil cada día expresarnos.
Mostrarnos vulnerables expandió nuestro portal al amor. Ahora eramos los 5 unidos por la misma causa, pero más que todo los 5 sin miedo a expresarnos. Eramos los 5 abrazándonos TAN fuerte, sin necesidad de siquiera tocarnos.
Esa vulnerabilidad venía con dolor, mucho dolor. Dolor de mirarnos entre nosotros y darnos cuenta que ninguno estaba bien. Un dolor inexplicable en el que todos nos sentíamos con el impulso de darnos por vencidos, pero al mismo tiempo, el dolor más bonito que hoy nos acompaña como una cicatriz en forma de corazón. Un corazón sanado que llevamos tatuado los 5, e incluso mi tío, no solo en nuestra piel sino en nuestra alma también.
Hoy, agradezco ese dolor, porque aunque no lo deseo, lo honro como uno de los acontecimientos más poderosos en mi vida. Incluso, me atrevería a decir que ha sido el más importante en mis 26 años de vida.
Hoy miro el dolor y le sonrió, le digo: “gracias, fuiste la puerta infinita no solo a mi vulnerabilidad, sino a la de toda mi familia.”
Querido Dolor,
Hoy, gracias a ti, nos quitamos las máscaras y sin darnos cuenta hasta la ropa. Nos encueramos frente a frente como familia, hasta el punto de entender que tan conectados estamos el uno con el otro.
Hoy, gracias a ti, somos más fuertes e incluso invencibles.
Dios entrega todo aquello que uno pueda soportar, a nosotros nos entregó un milagro, el milagro de batallar la envidia en equipo.
Hoy, se que no solo yo, sino mi familia completa, emana luz, paz y amor. Emanamos la grandiosa alegría de un equipo que utilizó su dolor y lo convirtió en su más grande fortaleza.
Hoy tenemos la Fe y la certeza de que vinimos a este mundo para cosas muy grandes, y desde esa energía nos iremos conectando con las personas adecuadas para ser parte de este gran equipo.
Hoy entendemos que las batallas no siempre serán fáciles, pero en el momento que las dejemos de ver como batallas ya no serán castigos, sino lecciones, aprendizajes y evoluciones.
Encuerarme con mi familia, frente a frente, me entregó la valentía de encuerarme frente a los demás. Me despedí de esa Tary Ann “ruda” que se hacía la fuerte y se encerraba en el baño a llorar, para convertirme en la Tary Ann vulnerable que se atreve a alzar la voz para impactar al mundo.
Hoy, ya no tengo miedo de ser quién soy, de sentir, de vivir, de expresar. Entendí que cuando conoces la vulnerabilidad ya no hay vuelta atrás, porque siempre va a valer más la pena mostrarte débil para que entiendan lo valiente que te ha tocado ser.