Decir adiós es crecer.
Si quiero construir hay cosas que se deben destruir, sin lastimar, o sencillamente dejar ir. Vamos cambiando y no todo ni todos cambian con nosotros. Cada quién cambia y evoluciona a su ritmo, si no respetas el tuyo, será muy difícil respetar el de los demás.
Avanzar, avanzar sin miedo. Soltar lo viejo para que entre lo nuevo. Evolucionar y expandir tu mente a nuevas posibilidades. Entender que todo es cambiante y tú te vas alineando con aquello que va cambiando a tu ritmo.
No podemos hacernos ciegos ni sordos a aquello que no queremos ver, ni escuchar, para poder avanzar. Siempre hay un camino enfrente, uno nuevo por recorrer. No hay ritmo específico, obligación, ni deber, todo es una elección que está en tus manos, tu libre albedrío. El poder de decidir por dónde te quieres ir ante las posibilidades que se te van presentando en el camino.
Solo hay una condición, la de escuchar tu corazón y tu intuición. Siempre te guiarán hacía el camino de tu más alto bien, aunque muchas veces no lo quieras creer. Hay respuestas que parecen ilógicas o simplemente un poco difíciles de ejercer, pero esas que retan son las más poderosas. Aquellas que al final tiene un resultado aún más acertado de lo que imaginabas.
No estamos atados a nada, somos libres de elegir, por ende, libres de vivir también. No somos ayer ni mañana, somos hoy, el presente lo que vibra, lo que sientes. Somos presos de nuestras propias condiciones y decisiones. Las decisiones siempre están en nuestras manos, pero los resultados siempre están abiertos a sorprender, porque de eso se trata la vida. Es ir escuchando tu intuición como cuando vas hacía una dirección y le haces caso a tu gps. Hay caminos que parecen más cortos que otros, y es ahí, cuando intentamos jugarle un juego a nuestra brújula, pero ella siempre nos lo juega a nosotros. Nos perdemos en el camino como consecuencia hasta encontrar el camino nuevamente, o simplemente darnos por vencidos y construir un camino nuevo.
Los cambios siempre vienen con finales, los comienzos con despedidas, los logros con obstáculos, esto es así. Avanzamos, evolucionamos, pero jamás nos rendimos, porque a eso vinimos ¿no? A descubrir como se va jugando este maravilloso juego de la vida.