Dios y yo.

Soy afortunada. 

Demasiado afortunada de estar aquí. 

Afortunada por la vida y por el placer de poder vivirla.

Soy afortunada de tener amor, de tener un techo y una familia con quién compartir.

Afortunada de tener salud.

Salud y vida.

Debo aceptar que hay momentos en los que siento que me falta algo para tenerlo todo, pero YA lo tengo todo. 

Me tengo a mi. 

Tengo la fortuna de saber que cuento conmigo cuando me necesito. 

Que aunque hayan momentos en los que quizás no me siento muy feliz, no pasa nada con eso. 

No estoy siendo desagradecida con la vida, porque sentir tristeza también es vivir.

Si todo el tiempo estuviera completamente feliz ya no sería humana, sino probablemente un robot. 

Un robot que no siente, que no vive.

Sabes? Estos días he pensado mucho que cuando sentimos un vacío es solo un recordatorio de algo que debemos llenar. 

Y la mejor manera para llenar los vacíos es con amor. 

Regalándote el amor que necesitas, sin esperar nada a cambio. 

No necesitas fechas especiales para celebrarte, para cuidarte, para entregarte el amor que necesitas. 

Y qué es el amor para ti? 

Quizás ese es él lugar para empezar. 

¿En qué parte de tu ser sientes un vacío que probablemente debas llenar? 

Para eso, solo necesitas conocerte, sino nunca vas a poder entenderte. 

Estoy segura que muchos de nosotros solo conocemos un 33% de nuestro Ser, y ni nos alcanzamos a imaginar todo lo que falta por conocer. 

Las experiencias llegan como maestros, y eso que nosotros llamamos daños o a veces heridas, solo son respuestas. 

Respuestas de lo que debemos explorar e inspeccionar. 

Un mapa de hacía dónde debemos ir, para poder existir, permanecer y crecer. 

Conocer el por qué de nuestras necesidades, de nuestros vacíos, de nuestras faltas y nuestros errores, solo nos acercan a nuestra plenitud. 

Por ahí dicen “sabe más el diablo por viejo que por diablo” y aunque para mí el diablo simplemente no existe, la frase tiene un poco de razón.

No importan los años sino las experiencia vividas, las lecciones recogidas en el camino de ese andar. 

1:01 pm

Hoy te invito y me invito a sanar.

Te invito y me invito a explorar.

Te invito y me invito a desenterrar ese pasado que tu llamas oscuro que hoy, solo te impulsa a la claridad. 

Entender nuestros dolores, nuestros traumas y nuestros errores siempre nos pondrá un paso más cerca de nuestra verdad. 

De nuestra realidad más auténtica. 

No hace falta ir tan lejos porque las respuestas están adentro. 

Dentro de ti, dentro de mi. 

En tu alma y en tu corazón. 

Solo hace falta recordar, no para vivir, sino para entender lo que vivimos, y desde ahí decidir si queremos vivir igual o si hoy decidimos hacerlo de otra manera. 

No hay que forzar el destino, hay que crear el destino. 

Todo está en nuestras manos, aunque muchas veces queramos poner la responsabilidad sobre los demás. 

El dolor que tú sientes no es para el otro, es para ti. 

La alegría que experimentas no es para el otro, es para ti. 

Si sientes tristeza vas a poder sentir la misma cantidad de felicidad, pero solo quiero recordarte que no debes olvidar por qué te sentiste así, o más bien PARA QUÉ. 

Andamos por ahí buscando el sentido de la vida, cuando el sentido se lo damos nosotros a la vida.

Andamos haciendo preguntas para encontrar respuestas, y por qué mejor no te haces las preguntas a ti? 

Tu solo pregunta y Dios te va a responder. 

Si buscas el origen créeme que lo vas a encontrar. 

Solo date chance a preguntar y veras cómo Dios responde.

Solo debes estar atento a sus señales.

Porque no hace falta tener un don para comunicarte con Dios.

Dios vive en ti y habita en ti. 

Dios te puso aquí con una razón y por esa misma razón te entregó un corazón.

Un corazón para sentir, un corazón para vivir. 

Solo somos almas divagando por el mundo solucionando conflictos y buscando respuestas, cuando lo importante no son las respuestas, sino las experiencias que vives al buscarlas. 

A veces en el afán de vivir, se nos olvida sentir. 

Se nos olvida que somos maestros co-creando con el Universo la vida que queremos vivir. 

Se nos olvida que al sentir creamos posibilidades. 

Abrimos canales y portales hacía nuestra expansión. 

Por eso la mejor manera de vivir es consciente.

Consciente de lo que sentimos, de lo que lo que decimos, de lo que vivimos, de cómo vivimos. 

Solo hace falta disfrutar el camino de la vida para así crear el camino que queremos construir. 

Lo mejor de la vida es poder vivirla. 

Poder sentirla.

Crearla y co-crearla. 

Saber qué queremos, no cuando lo queremos. 

Saber hacía donde.

Saber para qué. 

Y desde allí ir entendiendo que todo va pasando cuando pasa.

En el tiempo de Dios. 

En tú tiempo. 

Nunca olvides que la manera como vives tu vida es una decisión que tú tomas todos los días. 

Solo hace falta querer para poder.

Ver, escuchar y sentir para entender. 

Es cuestión de solo fluir sin forzar. 

Avanzar sin parar. 

Porque en cada pasito que das haces una gran diferencia.

Y cuando aprendes, entiendes.

Entiendes que tu única responsabilidad es preocuparte por vivir. 

Por avanzar paso a paso cada día. 

Porque hoy estás aquí, mañana no sabes y mientras vivas tu vida con propósito, vivas tu vida con misión y construyas todo desde el amor de Dios, podrás ser exitoso. 

El simple hecho de elegir vivir desde el amor ya es un éxito.


Número del día: 1️⃣0️⃣1️⃣

❤️‍🔥Dedícate al amor, entrégate al amor.